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  • AFP

La oposición siria acusó este miércoles a Rusia de incitar al régimen de Bashar al Asad a cometer "crímenes salvajes", después de las críticas de Moscú contra las sanciones diplomáticas de los países occidentales para protestar contra la escalada de violencia en Siria.

En el terreno, la represión y los combates entre el ejército y los rebeldes continúan y dejaron 39 muertos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), un día después de una jornada particularmente mortífera, con 98 muertos, 13 de ellos ejecutados.

En la apertura de la reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU en Siria, el embajador alemán Peter Wittig deseó que la masacre de Hula "abra los ojos" a los aliados, como Rusia y China, sobre el régimen de Bashar al Asad, que reprime una revuelta popular desde marzo de 2011.

En represalias a la masacre de Hula, en el centro del país, en la que el viernes y el sábado murieron 108 personas, entre cincuenta niños, Japón y Turquía siguieron los pasos de numerosos países occidentales y expulsaron a los diplomáticos sirios de sus capitales.

Las autoridades sirias respondieron ordenando la salida de la encargada de negocios holandesa, una de las últimas representantes diplomáticas occidentales que quedan en Damasco.

Rusia lamentó por su parte una medida "contraproductiva" tomada por los occidentales y afirmó que "los canales importantes de influencia sobre el gobierno sirio (...) están ahora cerrados".

El Consejo Nacional Siria (CNS), principal coalición de la oposición, criticó la estrategia de Moscú que considera una forma de "incitar" al régimen "a cometer crímenes salvajes" y reclamó una resolución de la ONU autorizando el uso de la fuerza.

"Un acuerdo internacional para la salida de Asad es el único medio de salvar el plan de (Kofi) Annan (el mediador internacional) y de encontrar una solución política. En caso contrario la situación podría explotar y amenazar a toda la región", dijo el CNS.

Moscú fue muy criticado estos últimos meses por haber impedido en el Consejo de Seguridad de la ONU medidas para condenar a Damasco.

El presidente francés François Hollande, que el viernes recibe a su homólogo ruso Vladimir Putin, dijo que su objetivo es hacer cambiar la posición rusa.

Un día después de su visita a Siria, el mediador internacional Kofi Annan, que propone un plan de paz por el momento ignorado, dijo que "es necesaria una intensificación de les efuerzos internacionales para (...) poner fin a la violencia".

Para aumentar "la presión económica sobre el régimen", Estados Unidos anunció que actuaría conjuntamente con Catar para impedir que un banco sirio, el Syria International Islamic Bank, acceda al sistema financiero de sus dos países para cortar "una vía de evasión financiera de primer orden".

Varios países, incluyendo Francia, han puesto de nuevo sobre la mesa el debate sobre una intervención militar bajo mandato de la ONU, que necesitaría la aprobación de Pekín y Moscú.

En su reunión del miércoles el Consejo de Seguridad tenía previsto debatir sobre un aumento del número de observadores de la ONU en el país (unos 300 actualmente) para intentar imponer la tregua declarada el 12 de abril dentro del plan Annan pero que está siendo violada diariamente.

En este escenario, el jefe de los observadores de la ONU en Siria, el general Robert Mood, afirmó el miércoles sentirse "profundamente perturbado" después del descubrimiento el martes de los cuerpos de 13 personas en la provincia de Deir-Ezzor.

En la misma provincia un oleoducto fue saboteado por "un grupo terrorista" y obligó a detener la extracción de petróleo, según la agencia oficial Sana.

El viernes el Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebrará una sesión especial sobre la situación en Siria, donde los enfrentamientos han dejado más de 13.000 muertos en más de 14 meses, en su mayoría civilies, según el OSDH.