•   KENNER, Luisiana, EE.UU.  |
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  • AP

Ya habían servido la torta y los chicos iban de aquí para allí en un castillo inflable cuando cundió el pánico.

Clarence McGraw no lo podía creer al ver que se avecinaba un grupo de individuos armados. La gente comenzó a gritar.

Los niños salieron corriendo en todas las direcciones por el patio de este complejo de departamentos de bajo costo y los adultos se tiraron al suelo, mientras volaban las balas. Tres muchachos resultaron heridos, pero el objetivo de los atacantes, por razones que la policía no pudo determinar, era McGraw, de 19 años.

McGraw quedó tendido en el centro del patio y los atacantes se le acercaron y lo remataron. Le dieron entre 15 y 20 disparos.

El incidente del 15 de septiembre se produjo en las circunstancias más inocentes, durante el festejo del quinto cumpleaños de dos mellizos. Lo que no fue inocente fue las armas que portaban los atacantes: poderosos rifles AK-47, un arma que nació en Rusia en la década de 1940, fue usada en numerosos conflictos en el Tercer Mundo y ahora llegó a las calles de las ciudades estadounidenses.

Estadísticas de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos conseguidas por la AP indican que ha habido un marcado aumento en la cantidad de armas tipo AK-47 en manos de delincuentes.

Desde 1993, en que entró en vigor la prohibición específica de ese tipo de armas, se multiplicó por siete la cantidad de rifles de 7.62x39 milímetros, entre los que figuran los AK-47 rusos y una cantidad de copias producidas en el resto del mundo. En el 2007 había 8.547 armas tipo AK-47 confiscadas en Estados Unidos, comparado con las 1.140 de 1993.

Estas cifras confirman lo que los departamentos de la policía de todo el país vienen diciendo desde hace tiempo: que los AK y otras armas automáticas están aterrorizando a sus comunidades y poniendo en peligro las vidas de los agentes.

En varios de los episodios de violencia más horrorosos registrados el año pasado se usaron esas armas, lo que está forzando a la policía de toda la nación a apelar a armamentos más potentes para equiparar el poder de fuego de los delincuentes.

La magnitud del problema queda bien reflejada en un período de 72 horas en septiembre pasado, que arrancó con cuatro agentes de la policía de Miami baleados y terminó en un complejo de departamentos en las afueras de Nueva Orleáns.

El jueves 13 de septiembre, un individuo que portaba un AK-47 mató a tiros al agente José Somohano, de 37 años, cuando éste se detuvo frente a un semáforo. Además hirió a otros tres agentes, que, al igual que Somohano, tenían solamente revólveres.

Horas después, el atacante, Shawn LaBeet, fue muerto a tiros por la policía.

La policía se negó a revelar cuántos balazos recibió Somohano o cuántos cartuchos fueron hallados en el lugar.

Pocos días antes de la emboscada, el jefe de la policía de Miami John Timoney había autorizado a que los patrulleros portasen rifles automáticos. John Rivera, presidente del sindicato de la policía del Condado de Dade, pidió que se suministrase esas armas a todos los agentes de ese condado de 1.400.000 habitantes.

''Es como si tuviésemos pistolas de agua'', afirmó Rivera.

Los rifles automáticos eran asignados casi exclusivamente a unidades especiales, pero comenzaron a ser suministrados a los departamentos de policía no solo de ciudades grandes como Miami y Los Angeles, sino también de centros urbanos pequeños, como Waterloo (Iowa), Stillwater (Oklahoma), Danbury (Connecticut) y Merced (California), para que puedan contrarrestar el poder de fuego de los delincuentes.

''Estamos en medio de una carrera armamentística'', dijo el jefe de la policía de Chaska, Minnesota, Scott Knight.

El viernes 14 de septiembre fue apresado junto al río Tigris, en Bagdad, un presunto extremista chiíta que portaba un AK-47 y granadas. Ese mismo día, en Kabul detuvieron a tres supuestos militantes del talibán que también tenían rifles AK. Y en Sydney un ex soldado convertido en asesino a sueldo se declaró culpable de matar a un fotógrafo con un AK.

Los fusiles tipo AK-47 son usados en guerras y alzamientos en todo el mundo y se calcula que matan a unas 250.000 personas por año. Se cree que hay más de 75 millones de fusiles AK o equivalentes en circulación. Tan solo en Irak, se le perdió el rastro a unos 110.000 fusiles llevados por los estadounidenses, según una investigación del congreso.

El AK fue diseñado por Mijail Kalashnikov y su producción comenzó en 1947. Su nombre combina las iniciales de la expresión Kalashikov Automático con el año de su aparición.

Las balas disparadas por los AK-47 viajan a una velocidad más rápida que las de las armas convencionales y causan lesiones más graves. A menudo tienen tal fuerza que penetran por un lado del cuerpo y salen por el otro.

Los modelos originales son caros, pero uno puede conseguir imitaciones por 300 dólares en negocios de armas legales.

La mayoría de los AK que circulan en Estados Unidos son semiautomáticos, lo que quiere decir que disparan tan rápidamente como el portador puede apretar el gatillo. Los rifles totalmente automáticos despiden una ráfaga de balas con un gatillazo y son usados mayormente por los militares.

El sábado 15 de septiembre, en un complejo de viviendas para gente de bajos recursos de la localidad de Kenner, cerca de Nueva Orleáns, Clarence McGraw fue asesinado con un AK-47 durante la celebración de un cumpleaños. Nadie fue detenido por el ataque.

McGraw fue enterrado en una tumba barata, junto a un alambrado, en un humilde cementerio de Nueva Orleáns. Sobre la tumba hay piedras y huesos. No había dinero para una lápida.