Jorge Eduardo Arellano
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El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, declaró ayer jueves que el candidato presidencial demócrata, Barack Obama, tiene una política exterior que desea “fortalecer nuestra amistad con México y América Latina”.

Ésta ha sido la primera vez que un país latinoamericano o la región en su conjunto resuena en el podio de la convención nacional del Partido Demócrata, que al concluir en la jornada proclamó formalmente a Obama como su candidato presidencial.

Richardson, de ancestros mexicanos y que se rumora como aspirante para el puesto de secretario de Estado si Obama gana la presidencia, había tenido turno para hablar el miércoles, pero su presentación fue suspendida debido a un caso de urgencia en su oficina, dijeron fuentes del gobernador.

El jueves fue el único orador hispano en la convención que en sus primeros tres días vio desfilar a 19 por el podio del Pepsi Center. Su mención a México y Latinoamérica se produjo como parte de un paquete de acciones que, según dijo, Obama adoptaría en política exterior a partir de enero.

“Éste es el momento de tener un presidente comprometido con la lucha contra la pobreza en el tercer mundo y el fin del genocidio en Darfur, que encabece el esfuerzo internacional para detener el calentamiento global, que fortalezca nuestra amistad con México y América Latina, y respalde a Israel con una diplomacia de tiempo completo para lograr la paz en el Medio Oriente”, dijo.

Terminar con el sida
Indicó que Obama sería también “un presidente que termine con la lacra global del sida en nuestro tiempo y fije el ejemplo de liderazgo moral... cerrando (la base naval de Bahía de) Guantánamo y terminando la tortura”.

“Debemos hacer todo esto no sólo porque imaginamos que éstos son ideales estadounidenses, sino porque sabemos que lo son”, afirmó Richardson, quien en un momento de la campaña primaria fue rival de Obama en la búsqueda de la nominación presidencial.

Richardson, también ex embajador ante las Naciones Unidas durante el gobierno del presidente Bill Clinton, fue el único orador que mencionó aspectos específicos de política exterior entre los más de un centenar de personalidades que han desfilado por el atril de la convención.

Incluso Madeline Albright, ex secretaria de Estado y actual asesora de política exterior de Obama, abordó solamente aspectos internacionales generales el miércoles, afirmando que “si los problemas del mundo exterior no son encarados, inevitablemente llegarán a nuestras puertas”.

Obama ha propuesto durante la campaña primaria renegociar el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y México, una posición que compartió con la entonces candidata Hillary Clinton en las primarias.

En la convención, Clinton pidió proclamar por aclamación la candidatura de Obama a la Casa Blanca.

La posición de Obama sobre ese acuerdo, del cual también forma parte Canadá, motivó una nota de preocupación del gobierno del presidente mexicano Felipe Calderón. Grupos empresariales estadounidenses, como la Cámara de Comercio, han expresado también su incomodidad.

Nelson Díaz-Balart, congresista republicano de la Florida y miembro del equipo de política exterior de John McCain, el rival de Obama, calificó la posición de Obama sobre México como “riesgosa” para un país que tiene graves problemas de violencia del narcotráfico y bandas armadas.