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  • AFP

La repentina destitución del presidente del banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi, es una señal de las tensiones internas en la Santa Sede, enfrentada al desafío de la transparencia, sobro todo en el sector financiero, una petición del papa Benedicto XVI.

El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, está en la mira del mundo después de la salida, el 24 de mayo con un voto unánime del consejo de administración, de Gotti Tedeschi, de 67 años.

El banquero fue designado en el 2009 por el Papa con la misión de que la entidad entrara en la "lista blanca" de países que cumplen las reglas sobre la transparencia, decisión que un grupo de expertos europeos tomará en julio.

El rechazo incrementaría la guerra interna en el Vaticano, y el desprestigio creciente del gobierno de la Iglesia.

La salida de Gotti Tedeschi se produjo además en un momento delicado para el Vaticano por la filtración a la prensa de un centenar de documentos confidenciales e internos del Papa y de su secretario privado.

Interrogado el miércoles por los fiscales italianos que indagan casos de lavado de dinero, el banquero, simpatizante del Opus Dei y durante años máximo responsable del Banco Santander en Italia, sufrió también la víspera un allanamiento de su casa por parte de la policía.

Según el diario La Stampa los magistrados encontraron un "memorial", un libro lleno de documentos y apuntes del banquero para defenderse de las acusaciones que le costaron el prestigioso cargo.

"El memorial puso a temblar el Vaticano", tituló el rotativo, que sostiene que entre la documentación figuran las cartas enviadas y recibidas de Benedicto XVI, con el que Gotti Tedeschi mantenía una estrecha relación, después de haber sido colaborador para la elaboración de la encíclica papal "Caritas in Veritate".

Un cuaderno especial lleva el título "Enemigos internos y momentos cruciales", con los que explicaría los problemas y las dificultades para aplicar las leyes contra el lavado de dinero y a favor de la transparencia que había prometido al pontífice introducir en el banco vaticano, que cuenta con un patrimonio estimado de 5.000 millones de euros.

La situación del exbanquero del Vaticano es extremadamente delicada y medios italianos sostienen que "teme por su vida".

El martes se llevó un gran susto cuando policías de civil llegaron a su casa para registrarla.

"Pensé que venían a dispararme", contó al ver a las cinco de la mañana, al salir de su residencia, a cuatro hombres que se metían las manos en los bolsillos.

Según las filtraciones publicadas en el libro "Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI" de Gianluigi Nuzzi, una verdadera guerra se desató en los últimos meses entre el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado y número dos de la Santa Sede, y el banquero católico por el manejo de las finanzas vaticanas.

Prudencia

Azotada por una serie de inéditos escándalos internos, comparables sólo a los vividos en la década de los 80 tras la quiebra del mayor banco italiano, el Banco Ambrosiano, cuyo mayor accionista era el IOR, seguida de la misteriosa muerte del llamado "banquero de Dios", Roberto Calvi, la Santa Sede guarda silencio.

Mientras optó por informar casi a diario sobre los interrogatorios al mayordomo del Papa, Paolo Gabriele, detenido el 23 de mayo por filtrar documentos reservados, el vocero del Papa no ha reaccionado oficialmente sobre el caso Gotti Tedeschi.

"Primero hay que saber si tales documentos tienen que ver con la Santa Sede", comentaron fuentes religiosas.

La incautación al banquero de documentos por parte de la justicia italiana, al parecer por casualidad ya que investigaban casos de corrupción en Finmeccanica, segundo grupo industrial italiano, suscita sospecha y sorpresa en Italia.

Conocido como una persona extrovertida y con importantes apoyos políticos, el banquero del Opus Dei fue investigado en el 2010 por la justicia italiana por violar las leyes internas contra el blanqueo de dinero.

Entonces se puso bajo secuestro 23 millones de euros del banco del Vaticano por no poder explicar el origen de tales sumas, aunque meses después se levantó.

Según el diario Corriere della Sera, Italia examina una decena de denuncias de operaciones sospechosas en el IOR para determinar si son constitutivas de acciones penales.

Los casos se refieren a prelados que habrían aceptado servir de "testaferros" para la transferencia de dinero con finalidades "todavía oscuras".