•   Jayaque, El Salvador  |
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  • AFP

El primer zoológico privado en Jayaque, enclavado en una cordillera a unos 40 km al oeste de El Salvador fue inaugurado esta semana por la Fundación Refugio Salvaje con miras a convertirse en refugio de jaguares, guacamayas y otras especies en vías de extinción.

"Como fundación sin fines de lucro tenemos como misión rescatar y cuidar animales o aves en peligro de extinción o en condiciones de maltrato", declaró a la AFP el gerente de la Fundación (Furesa), Rafael Mejía.

En lo que fue un cafetal convertido en zoológico para proteger especies, "Tambo", un león africano blanco, lanza un ensordecedor y profundo rugido junto a "Luna", su pareja, dos de las principales atracciones del lugar, abierto esta semana.

En el montañoso lugar conviven jaguares, tapires, zorros, monos araña, monos cara blanca, tigres de bengala, leones africanos, pezotes, guares, tucanes e hipopótamos, entre otros.

Permanecen en jaulas bien acondicionadas que cumplen con los estandares internacionales exigidos para resguardar especies en peligro de extinción.

La transformación del cafetal en parque en un tramo de la cordillera del Bálsamo comenzó en 2009, en la finca de café Apalata, entre los cerros El Mause y Jayatepeque con una extensión 153 hectáreas, donde predomina un clima fresco, viejos árboles y un río con impresionantes cascadas.

"Con 67 animales de 11 especies iniciamos el proyecto, pero se nos volvió caro y necesitamos darle mantenimiento por eso hemos decidido abrirlo al público", contó Mejía.

Algunas de las especies llegaron cuando la policía y autoridades ambientales las decomisaron por maltrato.

La apertura del parque en Jayaque, poblado de 48 km2 y 11.000 habitantes, dio empleo a más de un centenar de lugareños, entre los que hay "jauleros", guardabosques y 14 guías capacitados por el ministerio de Turismo.

El recorrido inicia frente a un estanque donde están los hipopótamos "Chato" y "Chata", de 8 y 7 años, los primeros que llegaron al sitio y que atraen a los niños.

Los visitantes pueden observar en una amplia jaula a los tigres blanco de bengala Tili y Papo, este último de gran atractivo con su piel clara con rayas café.

El centro del bosque alberga a los lentos pizotes (nasua narica), las guacamayas rojas y verdes, y los coloridos tucanes.

Para atender a los animales, Furesa dispone de un hospital coordinado por un veterinario y un técnico que llegaron de Guatemala.

Las frutas que el parque produce son el alimento predilecto de las criaturas.

Y para los amantes del deporte de aventura, el sitio cuenta con un recorrido por las alturas de la montaña a través de cables de entre 400 y 500 metros de extensión.