•   Oslo, Noruega  |
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  • AFP

Entrevistarse con el asesino ultraderechista Anders Behring Breivik en su celda fue como reunirse con Hannibal Lecter, el caníbal en la película de horror "El silencio de los corderos", declaró un psicólogo este lunes durante su juicio.

El psicólogo Eirik Johannsen está convencido de que el extremista de derecha Anders está lo bastante cuerdo para ser considerado penalmente responsable de haber asesinado a 77 personas el año pasado en Noruega.

"Teniendo en cuenta su ideología no pienso que pueda ser tratado mediante una terapia o con medicamentos", recalcó el experto, para quien reunirse con Breivik era "algo así como reunirse con Hannibal (el caníbal)" de la película "El silencio de los corderos".

Johannsen declaró que se había entrevistado durante 26 horas con el acusado en detención y dijo estar "completamente convencido" de que Breivik no es psicótico.

El experto imputa sus puntos de vista poco comunes a su extremismo político y no a una enfermedad.

"Él se ha fabricado una identidad para convencer a otros extremistas de derecha y fascistas (de seguir su ejemplo), una identidad que no corresponde a lo que él es verdaderamente. Pero no en un sentido psicótico", añadió.

La salud mental de Breivik es uno de los elementos claves del juicio por la muerte de 77 personas el 22 de julio de 2011, cuando hizo estallar una bomba cerca de la sede del gobierno en Oslo y luego disparó contra los jóvenes que participaban en un campamento en la isla de Utoya.

En el 34º día de su proceso los abogados de la defensa llamaron a declarar a psiquiatras y psicólogos que observaron a Breivik durante su detención.

La psiquiatra Maria Sigurjonsdottir, jefa de un equipo de 18 personas encargadas de seguir casi de manera permanente su comportamiento en la celda durante tres semanas este año, declaró que no se había detectado ningún signo de psicosis en el acusado.

"Es sumamente improbable que haya logrado disimular una psicosis durante tres semanas", dijo la experta.

Los especialistas no logran ponerse de acuerdo sobre un diagnóstico acerca de Breivik.

El año pasado, dos psiquiatras habían dictaminado que Breivik era psicótico y sufría de "esquizofrenia paranoide" y por lo tanto era penalmente irresponsable.

Pero un nuevo peritaje oficial realizado este año por otros dos expertos concluyó que era responsable, tras diagnosticar trastornos de la personalidad -- "narcisista y asocial" -- que no implican una sicosis.

Este lunes el tribunal también escuchó el testimonio de un veterano de la psiquiatría, Einar Kringlen, quien cambió de opinión después de haber apoyado los resultados de la primera evaluación psiquiátrica.

"El mal no se explica siempre por la enfermedad", declaró, citando el ejemplo del Holocausto. "Aparentemente no hay límites al mal de que pueden ser capaces los seres humanos", afirmó.

Si es declarado penalmente responsable, Breivik puede ser condenado a 21 años de cárcel, pena que podría prolongarse mientras siga siendo considerado peligroso.