•   Damasco, Siria  |
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  • AFP

Estados Unidos teme que el régimen de Bashar al Asad esté preparando una nueva matanza en Siria, donde la represión y los enfrentamientos causaron ayer lunes 87 muertos, en su mayoría civiles.

El emisario de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, se declaró por su parte “gravemente preocupado”, al día siguiente de la muerte de 63 personas a causa de la violencia.

Desde Ginebra, un portavoz de Annan dijo que el emisario internacional está “muy preocupado” por la situación y la escalada de violencia entre rebeldes y fuerzas del gobierno.

Poco después la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, recalcó que “Estados Unidos se une a Kofi Annan para expresar su preocupación ante las informaciones procedentes de Siria que apuntan a que el régimen estaría preparando una nueva masacre” en Haffé.

“Recordamos a los comandantes sirios una de las lecciones de (la guerra de) Bosnia: la comunidad internacional puede descubrir qué unidades son responsables de crímenes contra la humanidad y seréis considerados responsables de vuestras acciones”, añadió Nuland.

Tras la jornada del domingo en la que murieron 63 personas, la represión de la revuelta contra el régimen, que cumple 16 meses, y los combates entre soldados e insurgentes dejaron este lunes 87 muertos, indicó la organización no gubernamental Observatorio Sirio de Derechos Humanos, OSDH.

Bombardeo en varias provincias

El ejército bombardeó con artillería pesada la ciudad de Rastan, en la provincia de Homs , la región de Hafa en la provincia de Latakia, algunos sectores de la provincia de Idleb y la localidad de Al Ashara, en la provincia de Deir Ezor , en un intento de retomar el control de estos bastiones rebeldes, según el OSDH.

En estas mismas zonas también tuvieron lugar combates entre soldados e insurgentes, con varios ataques con bomba contra las fuerzas de seguridad, indicó la misma fuente.

Los combates se intensificaron en los últimos días en varias ciudades del país, sobre todo en Damasco, donde el Ejército Sirio Libre, ASL, formado sobre todo por desertores, está provocando las bajas más importantes para las tropas del régimen.

Más de 14,100 personas murieron desde el 15 de marzo de 2011, cuando empezó la revuelta contra el régimen de Bashar al Asad, primero con manifestaciones pacíficas y luego con combates militares, según el balance de la OSDH.