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  • EFE

Israel confía en poder alcanzar próximamente un acuerdo con el Vaticano sobre el estatus de la Iglesia Católica en Tierra Santa, así como cuestiones económicas y fiscales para regularizar el trabajo de sus representantes.

El director del Departamento de Asuntos Religiosos de la Cancillería israelí, Bahij Mansour, a cargo de las negociaciones con la Santa Sede, expresó a Efe en conversación telefónica desde Roma su optimismo en que próximamente se pueda firmar dicho acuerdo, aunque rehusó dar una fecha.

Israel y el Vaticano negocian desde hace trece años un acuerdo sobre cuestiones económicas para regularizar el trabajo y los derechos de la Iglesia Católica en Tierra Santa, que incluye nuevas normas de exención fiscal y otros asuntos municipales para propiedades eclesiásticas y centros de culto.

Otra de las cuestiones sometidas a debate, según constató el funcionario israelí, es el Cenáculo, lugar donde según la tradición, Jesús celebró la Última Cena con sus doce apóstoles y cuya propiedad reclama la Iglesia Católica.

"La aspiración israelí y del Vaticano es lograr un acuerdo que ponga fin a todas las cuestiones abiertas", manifestó Bahij, miembro de la delegación israelí desplazada a Roma y encabezada por el segundo del Ministerio de Exteriores, Dany Ayalón.

No obstante, el funcionario rehusó hacer comentario alguno sobre la preocupación expresada por los palestinos de que el acuerdo que negocian Israel y el Vaticano pueda concluir legitimando implícitamente la anexión de Jerusalén Este.

"Son unas negociaciones bilaterales entre Israel y el Vaticano, dos estados soberanos, en la que los palestinos no tienen nada que ver", afirmó.

La Comisión de Trabajo Permanente Bilateral entre las dos partes tiene previsto celebrar una nueva reunión el próximo mes de diciembre en Jerusalén para continuar trabajando sobre el borrador elaborado en Roma.

Según la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el acuerdo que se negocia no distingue en un preámbulo entre el territorio soberano de Israel y el ocupado, y por lo tanto es visto por los palestinos como un reconocimiento implícito de la anexión que la Kneset (Parlamento israelí) realizó en 1981 de esa parte de la ciudad, nunca reconocida por la comunidad internacional.

La OLP en un comunicado dijo confiar en que "la Santa Sede clarifique la situación" y "garantice que cualquier acuerdo (con Israel) preserve las posturas de apoyo de la Santa Sede a los derechos palestinos a la autodeterminación y a la independencia en el territorio que Israel ocupó en 1967, incluido Jerusalén Este".