•   Beirut, Líbano  |
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  • AFP

Las fuerzas gubernamentales sirias recurren a la violencia sexual para torturar a hombres, mujeres y niños detenidos en el marco de la represión, denunció el viernes la organización Human Rights Watch (HRW).

La ONG basada en Nueva York indica haber entrevistado a diez ex detenidos, entre ellos mujeres, que señalan haber sufrido malos tratos, incluidos de tipo sexual, y haber sido testigo de violaciones similares.

Estas incluyen "la violación, la penetración con objetos, tocamientos sexuales, una desnudez forzada así como electrochoques y golpes en las partes genitales", describió la organización en un comunicado.

Numerosos testigos indicaron haber sido encarcelados debido a su militantismo político, mientras que los motivos de la detención de otros testigos no estaban claramente establecidos, pero todos los detenidos sufrieron los mismo abusos.

"La violencia sexual en detención es una de las armas atroces que forman parte del arsenal de tortura del gobierno sirio, y las fuerzas de seguridad sirias recurren a ellas de forma regular para humillar a los detenidos con toda impunidad", subrayó Sarah Leah Whotson, directora de HRW para Medio Oriente.

"Este tipo de agresiones no se desarrolla sólo en los lugares de detención. Las fuerzas gubernamentales y los miembros de las milicias progubernamentales, los shabbiha, también han perpetrado agresiones sexuales contra mujeres y chicas jóvenes durante sus ataques y registros de las viviendas".

Según Human Rights Watch, es difícil evaluar la amplitud del fenómeno debido a la reticencia de las víctimas a testificar, porque temen ser estigmatizadas y se niegan a que sus familiares estén al corriente de lo que han sufrido, por miedo o por vergüenza.

El acceso a una atención psicológica o a médicos es difícil en Siria, al igual que en los campos de refugiados de los países vecinos, entre otras cosas debido a los "tabúes que reinan sobre las agresiones sexuales, la dificultad de circular y el miedo a ser víctima de un 'crímen de honor'".

No hay pruebas de que las tropas hayan recibido órdenes de oficiales, pero numerosas agresiones se desarrollaron "en circunstancias tales que los oficiales sabían o deberían haber sabido que estos crímenes estaban siendo perpetrados", indica HRW.