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  • AFP

Una fragata de la Marina brasileña se destaca en la bahía de Rio de Janeiro: es parte del enorme esquema de seguridad para la cumbre Rio+20, la mayor jamás realizada por la ONU, que cuenta con 20.000 efectivos y equipos para prevenir ataques cibernéticos y terroristas.

El Ejército custodia el centro de convenciones Rio Centro, en Barra da Tijuca (a 40 km del centro de Rio) donde se celebra la conferencia sobre desarrollo sostenible que arrancó el miércoles y reunirá a unos 115 líderes mundiales entre el 20 y 22 de junio.

La conferencia de 10 días reúne también en varios puntos de la ciudad y sus suburbios a decenas de miles de activistas, ecologistas e indígenas.

Militares y policías resguardan los 38 hoteles donde se alojan las delegaciones participantes y vigilan autopistas, aeropuertos, puertos e instalaciones estratégicas, como usinas y plantas de gas y agua. Un total de 29 helicópteros y 28 embarcaciones patrullan también la ciudad desde aire y mar.

"Fue hecha una planificación muy detallada (...) Hay equipos para que toda la conferencia ocurra de la manera más tranquila", dijo recientemente el ministro de Defensa, Celso Amorim.

Los tres días de la cumbre que pondrán fin a la conferencia han sido declarados feriados por el gobierno de Rio.

Las Fuerzas Armadas desplegarán 13.000 efectivos que se coordinarán con 7.000 policías militares, civiles y federales.

"Estamos preparados para todo, pero no hay motivos para creer que algo vaya a pasar", dijo el general Adriano Pereira Júnior, coordinador de la seguridad de Rio+20.

El uso de blindados serviría sólo para apoyar la logística y movilización de los soldados, y no por temor a violencia en las favelas de la ciudad, reducida desde 2008 cuando el gobierno impulsó un programa de ocupación policial para arrebatar su control a narcotraficantes y milicianos.

"Rio de Janeiro es una ciudad que vive en paz (...) Las comunidades no son un factor de riesgo en nuestro esquema", señaló Pereira.

En 1992, durante la Cumbre de la Tierra, Rio era una de las ciudades más peligrosas de Brasil con 64,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, y la seguridad incluyó tanques de guerra apuntando a las favelas.

Casi 20 años después, en 2010 -últimos datos diponibles- los asesinatos habían caído en casi dos tercios, a 24,3 homicidios por 100.000 habitantes.

Igual, la cifra de policías y militares es 30% mayor a la empleada hace 20 años, pero las autoridades explicaron que la superficie de eventos --que incluye la cumbre de los Pueblos, que se desarrolla en paralelo a la Rio+20-- es cinco veces mayor a la de la reunión de 1992.

Foco en terrorismo y amenazas cibernéticas
El aparato de seguridad --para el que se invirtieron 64,5 millones de dólares-- estará alerta a ataques cibernéticos y terroristas, aunque hasta el momento no se haya identificado una amenaza concreta.

"El plan de seguridad cuenta con tropas especialmente entrenadas para actuar, prevenir y reaccionar en caso de ataques terroristas. Hay también un contingente para actuar en la defensa química y bacteriológica", indicó en una nota el ministerio de Defensa.

"En caso de posible ataque aéreo o entrada de cualquier aeronave sin la debida autorización, podrán ser derribados por cazas Super Tucanos y F-5 M. En ese caso extremo, la autorización será expedida por la presidenta Dilma Rousseff", añadió.

El Ejército indicó que hay "apoyo" extranjero "en el área de inteligencia" en lo que se refiere a la seguridad de los mandatarios y sus delegaciones, aunque no precisó los países ni el grado de apoyo que prestan.

Una unidad de 40 hombres "montó una infraestructura para proteger el sistema de telecomunicaciones de posibles ataques de 'hackers'", señaló el gobierno.

La alcaldía de Rio de Janeiro anunció además un plan para evitar un colapso mayor del tránsito de la ciudad, que incluye cambios en el sentido de algunas avenidas y el cierre del entorno del Rio Centro.