•   Lima, Perú  |
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  • AFP

Bajo una banderola donde se lee el lema "Con las armas no se juega", escolares de Lima intercambiaron el viernes metralletas de plástico y revólveres falsos por libros y pelotas, en el marco de una campaña internacional contra las armas de fuego.

La iniciativa fue lanzada en Perú por Amnistía Internacional y ONG locales a pocas semanas del inicio de negociaciones en la sede de la ONU en Nueva York, en julio, del Tratado Internacional de Comercio de Armas (TCA).

"Queremos que el Perú firme ese tratado" indicó Caroline Delcroix, de la rama local de Amnistía, que organizó talleres con profesores y escolares para recoger firmas en un petitorio.

Según la policía nacional, 48% de homicidios y 77% de heridas son provocados por el uso de armas de fuego en Perú. A su vez la Dirección general de control de armas estima en que más de 180.000 armas circularían en el país.

"Hemos vivido 20 años de violencia armada que dejaron muchas secuelas en el país" recuerda Ana Maria Watson de la ONG ISDH (Instituto de seguridad y derechos humanos).

El conflicto armado entre el Estado peruano y Sendero Luminoso, una de las más sangrientas organizaciones guerilleras de América Latina, asoló el país entre 1980-2000 dejando cerca de 70.000 muertos y desaparecidos.

"No debemos utilizar armas, salvo los policías para poner orden", afirma Diego, de 8 años, mientras juega con su nueva pelota roja que obtuvo tras entregar una Uzi de plástico.

Noelia, de 7 años y con una cinta en el cabello, sabe "que las armas son malas y pueden matar a las personas".

Según Amnistía Internacional, dos personas mueren por arma de fuego cada minuto en el mundo y 15 quedan heridas. Cada día se fabrica "tanta munición como para matar dos veces a cada individuo en el planeta", estima la organización.

Actualmente, 875 milones de armas de fuego circulan libremente en el mundo. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU - Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido- concentran ellos solos el 88% del comercio mundial de armas, según Amnistía.