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  • AFP

Los líderes europeos retienen el aliento ante la elecciones legislativas del domingo en Grecia, "decisivas" para el futuro de la zona euro, tras más de dos años de crisis de deuda que arrasó con la economía española y ahora tiene a Italia contra las cuerdas.

Una salida de Grecia de la zona euro tendrá un "efecto devastador. Los griegos deben ser conscientes", advirtió el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

Las elecciones son una especie de reférendum sobre la permanencia del país en la Eurozona, ya que podrían culminar con una victoria de la izquierda radical, opuesta a las impopulares medidas de austeridad exigidas por Bruselas.

"Si la izquierda radical gana (...) las consecuencias para la unión monetaria son imprevisibles", declaró Juncker, subrayando que la UE tiene que conversar con el nuevo gobierno griego, sea cual sea.

El presidente del Eurogrupo precisó que estará el domingo en contacto con el jefe del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, pero que una postura oficial no se dará hasta el lunes.

Las advertencias vienen desde todas partes. La zona euro tiene "tres meses" para convencer a sus socios comerciales, advirtió la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, horas antes de la cumbre del G20 que reunirá el lunes y martes en Los Cabos, en el suroeste de México, a los países ricos y emergentes.

"Todo es muy imprevisible. Las horas entre el domingo por la noche y el lunes por la noche serán muy difíciles de manejar", admitió una fuente europea.

La "primera reacción de los comicios ocurrirá en Los Cabos", precisó. Allí "prevemos una declaración de (el presidente del Consejo Europeo, Herman) Van Rompuy, y (el presidente de la Comisión Europea José Manuel) Barroso".

Los ministros de Finanzas de la zona euro también consideran realizar una videconferencia en cuanto se conozcan los resultados.

El Eurogrupo "está a disposición y en alerta", indicó la fuente. Aunque fuentes alemanas dijeron que no habrá reunión el domingo.

Desde hace más meses, los dirigentes europeos sopesan planes de contingencia en caso de una salida de Grecia de la zona euro. "Eso no quiere decir que estemos buscando ese escenario", dijo una fuente allegada a las negociaciones.

Los europeos quieren dar un mensaje "consensuado" y sólido, antes la apertura de los mercados europeos, contó la fuente.

A medida que se aproximan los comicios en Grecia, la ansiedad crece en los mercados, alimentada por la incertidumbre por la crisis del sector bancario en España, pese a la oferta de ayuda de hasta 100.000 millones de euros por parte de la zona euro, y las crecientes dificultades de Italia para financiarse.

Los analistas e inversores temen que una salida de Grecia del euro provoque un efecto contagio y precipite la huida de depósitos de los bancos de los países mas amenazados de la zona euro.

Pocas horas antes de la apertura de la cumbre en el balneario mexicano, siete dirigentes europeos se comprometieron en una videoconferencia a tomar medidas para "asegurar la estabilidad económica mundial y respaldar el crecimiento", indicó la oficina del primer ministro británico David Cameron.

Además de Cameron, en la reunión participaron Van Rompuy, Barroso, el mandatario francés, François Hollande, la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro italiano, Mario Monti y el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy.

Las reuniones se multiplican y los próximos 15 días serán decisivos, antes de la cumbre europea del 28 y 29 de junio, dijo una fuente. Merkel lamentó el viernes la falta de confianza y rechazó soluciones de "mediocridad" a la crisis.

Y el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, aseguró que Merkel merecía más que nunca su apodo de "Señora No".

Aunque México quería impedir que monopolizara la cumbre, la crisis de la zona euro será inevitablemente uno de los principales temas de la cita.

Poco más de diez años después que el euro se convirtiera en billete tangible en el uso de los europeos, como símbolo de unidad y prosperidad, el futuro de la moneda pende de un hilo y se puede decidir tras las elecciones de un país que representa el 2% del PIB de la unión monetaria.