•   París, Francia  |
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  • AFP

El Partido Socialista del presidente François Hollande obtuvo ayer la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional en la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas, lo que permitirá al jefe de Estado aplicar su programa de gobierno sin trabas.

El otro hito de estas elecciones fue la entrada del Partido de extrema derecha Frente Nacional a la cámara baja del Parlamento francés por vez primera desde 1997, con dos diputados electos, entre ellos Marion Maréchal-Le Pen, nieta del fundador del partido.

Según las últimas estimaciones de los institutos de sondeo, el Partido Socialista y sus aliados de izquierda obtuvieron entre 308 y 320 de los 577 escaños, es decir mucho más allá del umbral de la mayoría absoluta (289).

Europa Ecología-Los Verdes (EELV) obtuvo 20 diputados y el Frente de Izquierda (izquierda radical cuyo principal componente es el Partido Comunista), entre 9 y 11.

La conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP), del expresidente Nicolas Sarkozy, y sus aliados del Nuevo Centro, mayoritarios en la Asamblea Nacional saliente, obtuvieron entre 221 y 231 escaños.

Los comicios registraron una abstención récord de alrededor de 44%.

El Partido Socialista podrá pues aplicar su política sin necesidad de contar con el apoyo de los ecologistas, con quienes tiene un acuerdo de gobierno, ni con la izquierda radical, que mantiene posiciones diferentes sobre la economía.

Un mes y medio después de haber derrotado a Nicolas Sarkozy en la presidencial, François Hollande logra la mayoría amplia y coherente que había pedido a los franceses para aplicar sus promesas electorales y disponer de una posición de fuerza en las discusiones europeas que le esperan, en las que aboga por un mayor estímulo al crecimiento y que la crisis de la deuda torna cada vez más arduas.