AFP
  •   Puerto Ordaz, Venezuela  |
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Acuerdos estratégicos, bromas y elogios mutuos: los mandatarios ecuatoriano, Rafael Correa, y venezolano, Hugo Chávez, mostraron el viernes su sólido entendimiento durante la firma de varios convenios que enterraron cualquier rumor de crisis en sus relaciones.

"El pensamiento del Libertador, Simón Bolívar, se levanta en cada acto de unión de nuestros pueblos. Hermano presidente, aquí me siento en casa", aseguró Correa en el Campo Ayacucho de la Faja del Orinoco (este de Venezuela), gran reserva de crudo de la que Petroecuador espera extraer petróleo en los próximos años.

"Siempre hemos destacado la generosidad de Venezuela, que es quien más impulsa la integración energética en América Latina y la que menos la necesita", elogió Correa.

Días después de la inclusión de Honduras en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), la cuestión de la reticencia de Ecuador a entrar en este bloque, creado por Chávez, tampoco fue razón de distanciamiento.

"La decisión de entrar al ALBA se pospuso porque no sabemos qué valor agregado nos va a dar el ALBA si ya nos va tan bien con Venezuela, pero no excluimos que en un futuro cercano podamos entrar, cuando se consolide más y haya más proyectos multilaterales", declaró Correa.

En opinión de Chávez, el hecho de que Ecuador esté o no dentro del ALBA no cambia las relaciones bilaterales. "Respetamos la libertad de cada país. El momento llegará", aseguró el presidente venezolano.

El mandatario ecuatoriano también se defendió de quienes le acusan de emular a Chávez, de imitar sus políticas internas y compartir en exceso su visión internacional.

"Dicen que estamos copiando a Venezuela. No se dan cuenta de que la situación de nuestros países ha sido similar: pequeños grupos explotando a las mayorías", aseguró.

"Lo único que está pasando es que América Latina se está despertando y toma en sus manos su presente, su futuro y sus recursos naturales", agregó.

Calificando su cooperación de "profunda", solidaria y desinteresada, los mandatarios van a reunirse cada dos meses. La próxima cita será en Puyo, en el oriente ecuatoriano, el 28 de octubre.

"Estamos rehaciendo juntos esta patria. Correa es un impulso, un látigo que fustiga (...) No copiamos modelos, estábamos en la misma circunstancia: el fracaso del modelo neoliberal", declaró Chávez.

El mandatario venezolano consiguió incluso que Correa compartiera sus habituales críticas al "imperio" y a los "pitiyanquis", como se llama en Venezuela a quienes se considera esbirros de los estadounidenses, y se burlara con él de la supuesta borrachera del presidente George W. Bush en los Juegos Olímpicos de Pekín.

"Rafael, ¿no viste las fotos de Bush? Le dieron medalla de oro en Pekín porque como decimos aquí se rajó (se emborrachó). Fue en una cancha deportiva (...) como buen borracho no se quería ir y hubo que sacarlo" agarrándolo entre varios, contó entre risas, buscando la complicidad de su huésped.

Además de la introducción de Petroecuador en las operaciones de la Faja, donde dentro de algunos meses podría formar una empresa mixta con la estatal venezolana PDVSA y la chilena Enap para la explotación de crudo, la reunión entre Correa y Chávez tuvo otros frutos.

La recién nacionalizada siderúrgica Sidor, cuya planta visitaron Correa y Chávez el viernes, suministrará a Quito hasta 1.500 toneladas de derivados de acero al año y se estudia la creación de una planta en Ecuador a la que Venezuela envíe "materia prima o semielaborada", según Correa.

"Doy gracias a Dios y al tiempo por haberte conocido", concluyó Chávez, despidiendo a Correa.

"Usted abrió muchos caminos, dio muchos ejemplos y muchos latinoamericanos tenemos mucho que agradecerle", concluyó Correa.