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  • AFP

El papa Benedicto XVI lanzó este jueves un llamado al cese de la violencia en Siria y señaló el riesgo de un "conflicto generalizado" que podría tener "consecuencias fuertemente negativas para el país y toda la región".

El Papa manifestó "su cercanía con los grandes sufrimientos de los hermanos y hermanas de Siria, en particular de los pequeños inocentes y de los más débiles".

"Que nuestra plegaria, nuestro compromiso y nuestra fraternidad (...) ayuden a los sirios a no perder la luz de la esperanza en estos momentos de oscuridad", agregó el sumo pontífice, formulando el deseo de que "Dios otorge la sabiduría del corazón a quienes tienen responsabilidades para que cesen todos los derramamientos de sangre y la violencia, que tan sólo traen dolor y muerte".

En Siria, donde el cristianismo existe desde hace 2.000 años, 7,5% de unos 20 millones de habitantes son cristianos.

"Que no se ahorren esfuerzos, inclusive de la comunidad internacional, para que Siria salga de la situación de violencia y crisis, que dura desde hace mucho tiempo y que corre el riesgo de convertirse en un conflicto generalizado, lo que tendría consecuencias fuertemente negativas para el país y para la región", instó el pontífice.

El pedido del Papa fue lanzado durante una audiencia en el Vaticano con los miembros de organizaciones católicas de asistencia a las Iglesias de Oriente.

"Elevo un sentido llamado para que ante la extrema necesidad de la población, se garantice la asistencia humanitaria, dado que muchas personas han tenido que abandonar sus propias casas, y refugiarse en los países vecinos. La vida humana es un bien precioso que hay que tutelar siempre", concluyó.

La revuelta siria, que se está convirtiendo en una guerra civil, ha dejado más de 15.000 muertos desde que comenzó en marzo de 2011, según la organización no gubernamental Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Desde hace varios días, las tropas sirias bombardean sin descanso ciudades controladas por los rebeldes.

Los países occidentales responsabilizan al presidente sirio Bashar Al Asad del incremento de las hostilidades y piden que abandone el poder, mientras que China y Rusia, aliados del régimen sirio, también acusan a los rebeldes de la oposición.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, manifestó el martes su deseo de que los 15 países del Consejo de Seguridad mantengan la presión sobre el régimen de Asad para que aplique el plan de paz de seis puntos del enviado especial de Naciones Unidas y de la Liga Árabe, Kofi Annan.

De lo contrario, "podría llegar el día en que será demasiado tarde detener la crisis que tiende a perder el control", sostuvo Ban.