•   La Paz, Bolivia  |
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  • AFP

Policías sindicalizados se amotinaron este jueves en Bolivia, tomaron por la fuerza una unidad clave antidisturbios a pocos metros del palacio presidencial, en tanto media docena de unidades en todo el país estaban acuarteladas por reclamos salariales al gobierno de Evo Morales.

"Nuestros camaradas se están amotinando, se están acuartelando", dijo el líder del sindicato de policías de bajo rango, sargento Edgar Ramos, en una improvisada declaración de prensa en la unidad antimotines UTOP, bajo control de los sublevados.

En la UTOP (Unidad Táctica de Operaciones Policiales) se registraron violentos choques con palos y puños entre los mismos uniformados, a media cuadra de la plaza de Armas donde se halla el presidencial Palacio Quemado, con el saldo de tres heridos, según imágenes de televisoras locales.

El gobernante Evo Morales no se encuentra en su despacho, pues asiste a la Cumbre de desarrollo sostenible de la ONU Rio+20 en Brasil, y todas las instalaciones de la casa de gobierno cerraron sus puertas, ante la ausencia de vigilancia oficial.

"¡Estamos llamando al motín, se están amotinando!" los policías, dijo a gritos Guadalupe Cárdenas, líder de un sindicato de esposas de policías, que participó de la toma del cuartel policial UTOP.

El sargento Ramos aseguró que "tenemos información de que se está suspendiendo la vigilancia en las calles en todo el país". Medios locales señalaron que no había vigilancia policial en seis de las nueve principales ciudades del país.

Entre tanto, esposas de los policías tomaron este jueves los comandos departamentales de Potosí (suroeste) y Cochabamba (centro), mientras que un total de 50 mujeres están en huelga de hambre por la causa salarial desde el miércoles.

En otras ciudades, como Oruro (sur), Sucre (sureste) y Tarija (sur), los policías no salieron a patrullar, dijo más temprano el sargento Ramos.

Los policías reclaman un salario mínimo de 2.000 bolivianos (unos 287 dólares y casi el 70% más de lo que reciben), la jubilación con el 100% de sus salarios y la anulación de una ley que les prohíbe opinar públicamente.

Los incidentes en la unidad antimotines UTOP estuvieron cerca de un enfrentamiento a tiros, pues unos 70 agentes rebeldes que ingresaron por la fuerza y otro centenar que resistía en su interior chocaron sin control e incluso televisoras locales mostraron a algunos de ellos exponiendo sus armas para amedrentar.

Los rebeldes se apropiaron asimismo de una docena de fusiles y metralletas, además de abundante munición, que se encontraba en una vagoneta en el patio del cuartel.

Se lanzaron mutuamente piedras y bombas lacrimógenas antes de que el cuartel quedara bajo control de los amotinados: algunos de los que resistían se pasaron a sus filas y la cúpula decidió abandonar la unidad.

"Estamos investigando lo que ha pasado, han visto que gente infiltrada ha participado de todo esto", dijo en una calle del centro de la ciudad, a pocas cuadras de UTOP, el comandante departamental coronel Rosalío Alvarez.

"Estamos llamado a la calma", insistió el jefe policial, quien no precisó si había detenidos.

El gobierno no emitió ningún comentario, a pesar de las insistentes consultas de la AFP.

En horas de la tarde había tranquilidad en el cuartel UTOP, mientras el sargento Ramos, líder de los sublevados, anunció que estaba buscando un canal de diálogo con el gobierno para evitar que el conflicto se agrave.