•   Asunción, Paraguay  |
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  • ACAN-EFE

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, se enfrenta hoy a un proceso de destitución organizado a toda velocidad por el Congreso, bajo la acusación de mal desempeño en sus funciones por la muerte de 17 personas en una operación de desalojo de "sin tierras" en una hacienda del nordeste del país.

En apenas cinco horas, la Cámara de Diputados promovió por abrumadora mayoría un "juicio político", el Senado se constituyó en "tribunal" y fijó un calendario de proceso que concluirá mañana a las 16.30 horas locales (20.30 GMT) con la sentencia a Lugo.

Hoy mismo, a partir de las 18.00 horas (4 de la tarde hora Nicaragua), los cinco diputados designados como fiscales presentarán las razones y pruebas para la destitución del presidente, quien rehusó hoy presentar su dimisión y dijo que se someterá al proceso, contemplado por la Constitución del país, "con todas sus consecuencias".

La crisis en Paraguay suscitó una inmediata reacción internacional: varios presidentes regionales se reunieron en Río de Janeiro y la Unasur anunció el envío expeditivo de un grupo de cancilleres de los países miembros a Asunción.

Pretenden detener "golpe de estado"

El secretario general de la Unasur, el venezolano Alí Rodríguez, dijo en una declaración que el bloque "evalúa la posibilidad de aplicar un protocolo contra golpe de Estado en Paraguay", que, según el presidente de Bolivia, Evo Morales, es lo que se está gestando contra Lugo.

En ese mismo sentido se expresaron líderes campesinos de Paraguay, que anunciaron marchas hacia Asunción en defensa de Lugo, quien congregó a varios cientos de personas en las plazas del Congreso.

En su mensaje a la nación tras la resolución de los diputados, Lugo apostó por "honrar la voluntad de las urnas" y evitar que "una vez más en la Historia de la República, un hecho político robe privilegio y soberanía a la suprema decisión del pueblo".

Rodeado de algunos de sus ministros y jefes militares, Lugo pidió al Legislativo evitar un procedimiento que pueda ser "contrastado por la Historia" cumpliendo con los "trámites y plazos" que le ofrezcan "toda la garantía de una justa y legítima defensa".

Pero Lugo se quedó solo en ambas cámaras, después de que su principal aliado en el Gobierno, el Partido Liberal, le retirara el apoyo y ordenase la renuncia de sus cuatro ministros en el Gabinete.

Un voto a favor de Lugo
Únicamente una diputada izquierdista votó a favor de Lugo en la cámara baja y tres senadores por una moción que habría concedido un respiro de tres días al presidente para preparar su defensa.

De acuerdo con el reglamento y calendario aprobados por el Senado, Lugo (o sus abogados) tendrá que comparecer mañana mismo para exponer su defensa en una sesión extraordinaria a las 12 horas (16.00 GMT).

Seguidamente, el tribunal resolverá sobre la admisión o rechazo de las pruebas presentadas por las partes, después los fiscales y acusado presentarán sus alegatos orales y finalmente a las 16.30 (20.30 GMT), los senadores emitirán su sentencia inapelable.

En caso de ser considerado culpable, Lugo será inmediatamente apartado del cargo, que asumirá de forma interina el vicepresidente, el liberal Federico Franco, hasta la celebración de elecciones generales, previstas para abril de 2013.

El senador Carlos Filizzola, que perdió la cartera de Interior por los sucesos de la hacienda de Curuguaty el pasado día 15, calificó el proceso de "maniobra política para truncar el mandato" de Lugo y destacó que fue organizada "de manera récord" en la Historia de Paraguay.

Posible "juicio político"
El anterior presidente paraguayo que se sometió y perdió un "juicio político" fue Raúl Cubas Grau, destituido en 1999 durante el violento "marzo paraguayo".

"Se le da el ropaje de una supuesta violencia que se está engendrando (...) No se vayan a crear monstruos y fantasmas que no existen", demandó Filizzola, en alusión a las sospechas planteadas por otros senadores de que puede desatarse la violencia con las movilizaciones promovidas a favor de Lugo.

El liberal Luis Alberto Wagner, si bien se reafirmó en la decisión de su partido de abandonar a Lugo, advirtió de que "cualquier apresuramiento e intento de ir al golpe y al galope para definir la destitución del presidente va a tener una condena no sólo nacional sino también internacional".

Pero el "colorado" Rogelio Benítez pidió a los presidentes reunidos en Río que recuerden la "contundencia" con la que el Congreso decidió enjuiciar a Lugo y consiguió adelantar los horarios del juicio para que la sentencia "se dicte a la luz del día" y no en horas de la noche.

En un breve comunicado, las Fuerzas Armadas aseguraron que "se mantienen dentro de su función específica que le confieren la Constitución y las leyes, respetando el ordenamiento constitucional y democrático vigente".