•   Damasco, Siria  |
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  • AFP

Siria sufrió este jueves la primera deserción de un piloto de caza, que voló a Jordania y recibió asilo político, en una jornada que cobró unas 170 vidas, tras más de quince meses de revuelta contra el régimen sirio, que han causado más de 15,000 muertos.

El director del OSDH, Rami Abdelrahman, dijo a la AFP que el jueves “fue el día más sangriento desde el alto al fuego y uno de los más sangrientos desde el comienzo de la revuelta contra el régimen sirio”.

Los balances más altos se registraron en Homs, Deraa y en la ciudad rebelde de Duma, cerca de Damasco, donde las víctimas murieron en los intensos bombardeos que empezaron en la mañana, y en combates.

En la jornada murieron al menos 104 civiles, 54 soldados y diez combatientes rebeldes, según esta organización con sede en Gran Bretaña, que se basa en testimonios de activistas que están en Siria.

Ante este panorama de violencia incesante, la Liga Árabe preconizó reforzar el mandato del emisario internacional en Siria, Kofi Annan, y presionar al Gobierno de Bashar al Asad con el recurso al Capítulo VII de la Carta de la ONU, que abre la vía al uso de la fuerza para frenar la represión.

Piloto es coronel

Según las fuerzas jordanas, el desertor, un coronel, aterrizó la mañana del jueves en una base de aviación, a bordo de un Mig-21 de fabricación rusa.

Para escapar a los radares, “el avión despegó a gran velocidad y baja altitud de un aeropuerto militar situado entre Deraa y Sueida, en el sur de Siria”, indicó a la AFP, Georges Sabra, portavoz del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal alianza opositora.

El coronel Hasan Meri al Hamadé es oriundo de Deir Ezzor (este) y pertenece a una familia conocida por su lucha contra el régimen, según Sabra.

A su pedido, Jordania le concedió asilo político, anunció a la AFP el portavoz gubernamental jordano Samih Maayata.

El Ministerio sirio de Defensa tachó al piloto de “traidor” y reclamó la restitución del aparato.

Por su lado, Estados Unidos se congratuló de la deserción y pronosticó que no será la última persona en “hacer lo correcto” y abandonar las Fuerzas Armadas de Siria.

Washington también desmintió que fuera a otorgar, junto con Gran Bretaña, un salvoconducto e inmunidad al presidente de Siria, Bashar al Asad, con el fin de solucionar el conflicto, como aseguraron diarios británicos.