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El poderoso huracán Gustav tocó tierra cubana el sábado por la tarde con vientos de 240 kilómetros por hora y luego de dejar a su paso más de 300.000 evacuados en la isla y 81 muertos a lo largo del Caribe. Mientras, hasta un millón de personas abandonaba Nueva Orleáns, ante el temor de que la tempestad azote las proximidades

Según el reporte de José Rubiera, el principal meteorólogo isleño, Gustav impactó a la nación tropical ''al filo de las seis de la tarde'' por el municipio ''Los Palacios'' al sur de la provincia de Pinar del Río. Los vientos que genera lo caracterizan como un huracán de la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson.

Hasta ahora Cuba no reportó pérdida de vidas.

La trayectoria prevista sostiene que el ''ojo'' atravesará el occidente cubano para salir en la noche hacia el Golfo de México, donde podría encontrar condiciones favorables para convertirse en un huracán de categoría 5, la máxima posible.

En la tarde, Gustav pasó rasante por la vecina y pequeña Isla de la Juventud, que forma parte de Cuba, donde dejó daños ''cuantiosos'', dijo Ana Isa Delgado, presidente del Consejo de Defensa, quien no ofreció cifras pero reportó a la televisión cubana caídas de árboles y tanques de agua, techos arrancados y ventanales rotos.

''Han sido horas muy difíciles muy tensas'', comentó Delgado.

En Estados Unidos, El jefe de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA en inglés), David Paulison, confirmó que Gustav se está intensificando y podría convertirse pronto en un monstruo de categoría 5.

Tras azotar Cuba y desplazarse en el mar, la tempestad podría tocar tierra otra vez en la costa estadounidense del Golfo de México el lunes por la tarde.

Asustados por los pronósticos, aproximadamente un millón de habitantes huyeron el sábado de la Costa del Golfo, antes incluso de la orden oficial para salir de las zonas de riesgo, mientras la tempestad se encaminaba a un impacto sobre Luisiana, informó la FEMA.

Los residentes abordaron autobuses, trenes, aviones y automóviles, saturando las carreteras que salían de Nueva Orleáns, tres años después de que el huracán Katrina inundó el 80% de la ciudad y dejó unos 1.600 muertos en la región.

Una tempestad de categoría 5 tiene vientos superiores a los 250 kilómetros por hora (155 mph) y su capacidad destructiva es enorme, coincidieron expertos de Estados Unidos y Cuba.

Rubiera indicó que la costa suroccidental de Cuba soportaba olas de entre 2 y 4 metros de altura y había penetraciones de mar de hasta 6 kilómetros tierra adentro.

En la capital, constató la AP, fuertes vientos y chubascos se hicieron sentir por la tarde del sábado, al punto que árboles y algunos postes de luz se cayeron, a la vez que muchas personas hicieron filas en comercios de alimentos, especialmente en la ''cadena del pan'' para proveerse ante el paso del meteoro.

La luz fue cortada para prevenir daños en algunas partes de la ciudad. Pocas personas caminaban por la calle y trabajadores públicos trataban de cortar ramas de algunos árboles para evitar afectaciones al tendido eléctrico.

Las autoridades suspendieron los vuelos nacionales y pusieron en alerta los internacionales. También suspendieron los servicios de autobuses interurbanos y trenes.

Mientras algunos turistas extranjeros se sentían fascinados por la experiencia. ''No tenemos miedo. Es una experiencia nueva'', comentó a la AP, Mike Salen, un canadiense que viajó a Cuba junto a otros tres compatriotas y una alemana.

Según las autoridades, la provincia de Matanzas uno de los principales polos turísticos de la isla, debieron evacuar a unos 20.000 visitantes extranjeros.

Ante el inminente paso por el occidente de la isla, se evacuaron el sábado hacia 147 albergues a unas 190.000 personas y otras 77.000 en provincia La Habana, que se sumaron a las 50.000 que de manera preventiva dejaron sus hogares en la costa suroriental en los días precedentes. Hasta ahora no se reportaron víctimas en Cuba.

A las seis de la tarde hora local (2300 GMT), el centro del meteoro se encontraba a los 22.3 grados latitud norte y los 83.1 grados de longitud oeste.

Aunque la zona de peligro inminente abarcaba la provincia de Pinar del Río, el área de influencia de Gustav es tan extensa _unos 500 kilómetros_ que provocará chubascos, lluvias fuertes y localmente intensas en La Habana, Matanzas y hasta Camagüey.

Paralelamente, William Leyva, vicepresidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, indicó que los embalses están siendo vigilados y se prepara para incrementar el contenido de sus vasos las presas de Pinar del Río, al 44% de su capacidad de llenado; La Habana, al 50; Ciudad de La Habana, al 28, e Isla de la Juventud, al 59.

Gustav, que mató a 81 personas por su paso por el Caribe, azotó la madrugada del sábado a las Islas Caimán con potentes vientos que arrancaron techos de viviendas y líneas de electricidad.

Más de 1.100 personas pasaron la noche en albergues gubernamentales en las Caimán, mientras que mareas altas y potentes vientos azotaban a la cadena de islas, informó el Centro Nacional de Operaciones de Emergencia a través de un comunicado. La mayoría de las personas se apiñaron en casas privadas o en hoteles mientras esperaban que pasara la tormenta.