Jorge Eduardo Arellano
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El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, y presidente en ejercicio por el viaje de Evo Morales a Libia e Irán, advirtió este sábado con “usar la fuerza pública y la justicia” en las regiones rebeldes donde se registraron brotes de violencia.

“Es un proceso de radicalización facistoide y delictiva; hay que evaluar si no estamos pasando a un nivel superior que obligue a usar la fuerza pública a la justicia, a obrar de manera más contundente frente a lo que sería ya la gestación de un grupo terrorista”, consideró el mandatario en una conferencia de prensa.

García Linera se refería a los enfrentamientos del viernes en la ciudad de Santa Cruz (este), donde grupos radicales afines al poderoso comité cívico-empresarial y de adeptos al gobernante izquierdista, se enfrentaron con un saldo de varios contusos, según imágenes de redes privadas de televisión.

En esa región, que es la más rica de Bolivia y donde el presidente enfrenta la mayor resistencia, jóvenes opositores batallaron con piedras y palos para evitar que llegaran a la Plaza de Armas partidarios de Morales, que querían festejar la convocatoria el jueves a un referendo para aprobar una nueva Carta Magna que impulsa el oficialismo y que es resistida por los opositores.

El vicepresidente boliviano insistió en que “vamos a evaluar (esos hechos), y de ser así, eso requiere ya de otro tipo de defensa del Estado”. García Linera calificó de “terrible” la golpiza a “humildes ciudadanos, a jóvenes y señoras” en un hecho que dijo “avergüenza al país, a la región”; y demandó una investigación de la Fiscalía de la República.

Choques violentos
Los primeros brotes de violencia política, tras la decisión del mandatario indígena de convocar para el 7 de diciembre al referendo constitucional, se registraron en Santa Cruz y en la localidad de Villamontes, en el sureste, dos regiones de las cinco opositoras que anunciaron una resistencia civil al decreto de Morales.

De hecho los choques en dos regiones de Bolivia entre detractores y simpatizantes del presidente Evo Morales, incluso con tintes de racismo, agravaron la severa radicalización política tras la decisión del gobierno de convocar a un referendo para aprobar una Constitución que la oposición rechaza.

En Santa Cruz --la región más rica de Bolivia y donde el presidente enfrenta la mayor resistencia-- se registró el viernes el primer brote de violencia política, cuando grupos radicales afines al poderoso comité cívico-empresarial y de adeptos al gobernante izquierdista se enfrentaron con un saldo de varios contusos, según imágenes de redes privadas de televisión.

Las agresiones con piedras y palos se produjeron cerca de la Plaza de Armas, adonde jóvenes opositores batallaron para evitar que llegaran allí partidarios de Morales que querían festejar la convocatoria el jueves al referendo constitucional.

“No queremos a esta raza maldita en nuestra tierra, vuelvan a su tierra”, gritaban los jóvenes opositores, según reseña el diario La Prensa, en una señal de que la confrontación está marcada por fuertes tintes de racismo.