Jorge Eduardo Arellano
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GAZA (AP)
En los barrios de Gaza donde los milicianos de Hamas obtienen dinero a cambio de electricidad y agua e imponen su justicia, la meta del presidente George W. Bush de alcanzar un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos en el plazo de cinco meses parece cada vez más inalcanzable.

Cada intento de retirar a los milicianos islámicos del poder ha fracasado, y ahora el grupo parece más fortalecido que nunca en Gaza, uno de los dos territorios que los palestinos reclaman para la creación de su hipotético Estado.

Los mediadores que representan a Israel y la dirigencia palestina moderada de Cisjordania reportan progresos, aunque no públicamente, en sus intentos por establecer las futuras fronteras de la región. Pero estas negociaciones se realizan en medio del vacío y no han sido respaldadas por gestos de buena voluntad verdaderos que pudieran ayudarles a prevalecer.

Por su parte, Ehud Olmert, el primer ministro israelí acusado de corrupción, que comenzó las negociaciones junto con el presidente palestino, Mahmud Abbas, ha informado que renunciará después de que su partido elija a un nuevo líder el próximo mes.