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El presidente mexicano, Felipe Calderón, recibió el domingo a los líderes de una serie de manifestaciones contra la creciente criminalidad e impunidad, un día después de que congregaran a más de 100.000 personas en demanda de más seguridad ante la ola de asesinatos, secuestros y tiroteos en México.

Los 14 grupos ciudadanos que organizaron las manifestaciones afirman que intentan presionar a Calderón para que muestre resultados. El mandatario asumió el puesto hace dos años, prometiendo mano dura contra las bandas de narcotraficantes y otros criminales.

Los grupos adelantaron que tenían programado entregarle el domingo a Calderón 10 propuestas para combatir la delincuencia, pero no dieron detalles.

Las organizaciones civiles también tienen planeada una reunión con el alcalde de la ciudad de México, Marcelo Ebrard.

Más de 100.000 mexicanos vestidos en su mayoría con prendas blancas marcharon en diversas ciudades del país la noche del sábado, en una muestra de indignación por el aumento excesivo de los crímenes.

Muchos de los que participaron en la protesta el sábado por la tarde portaban las fotografías de sus seres queridos, asesinados o secuestrados.

Las protestas masivas representaron un desafío al gobierno de Calderón, quien ha señalado que el combate a la delincuencia es su prioridad y ha emplazado más de 25.000 soldados y policías federales en varias ciudades, a fin de quitar el control de éstas a los poderosos carteles narcotraficantes.

Un mar de personas vestidas de blanco, quienes coreaban ''Ya basta'' entre otras consignas, llenó el tramo de cuatro kilómetros (2,5 millas) entre el Monumento a la Independencia (conocido popularmente como ''El Angel''), y la plaza principal de la Ciudad de México (que los mexicanos llaman el ''Zócalo'').

Hay un promedio de 65 secuestros diarios, un aumento del 9,1% con relación al año pasado. Y muchos más no son denunciados pues las víctimas temen la participación policial.

Las protestas del sábado estuvieron inspiradas por el secuestro y asesinato de un adolescente de 14 años, hijo de un acaudalado empresario. El caso provocó indignación pues la fiscalía dijo que un miembro de la policía fue un participante clave en el complot.

Esta semana, otra historia familiar estremeció al país. Silvia Escalera reveló que su hija de 18 años, Silvia Vargas Escalera, cuyo padre presidió la Comisión Nacional del Deporte durante el gobierno anterior, había sido secuestrada hace 11 meses. La familia aceptó pagar un rescate, pero perdió contacto con los secuestradores.