• Buenos Aires, Argentina |
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  • EFE

Mientras miles de sindicalistas colapsaron hoy Buenos Aires en una jornada de huelga, la presidenta argentina, Cristina Fernández, optó por inaugurar una granja porcina en el interior del país y no dudó en comparar el comportamiento de hombres y cerdos.

"Esto no es River-Boca, somos todos argentinos, necesitamos que gane la Argentina, y Argentina es una sola, por eso le pido a todos que unidos, organizados y solidarios, sigamos marchando adelante", dijo la presidenta en clara alusión a la huelga convocada por el líder de la mayor central sindical del país, Hugo Moyano.

Fernández habló durante casi tres cuartos de hora en un acto en la central provincia de San Luis, a unos 800 kilómetros de Buenos Aires, a la misma hora en la que estaba previsto el inicio de una protesta masiva contra su Gobierno en la emblemática plaza de Mayo de la capital argentina.

Su intervención obligó a Moyano a retrasar el inicio de la movilización para asegurarse su presencia en los principales canales de televisión.

"Cuando vi a los cerditos ahí chiquitos, me hacían acordar a 'Babe', la película. Me da cosa porque son muy tiernos y lindos. Son muy ricos también", dijo la mandataria durante la inauguración de una granja porcina en San Luis.

Risueña, Fernández recordó cuando hace dos años habló de las supuestas bondades afrodisíacas de la carne de cerdo, haciéndose eco de un discurso de un empresario del sector, y dijo que entonces fue mal interpretada, como "si estuviera repartiendo pastillas de Viagra".

"La de cerdo es una carne que hasta ahora ha tenido mala prensa, pero que en realidad tiene buen colesterol y que, además, es la carne de mayor consumo a nivel mundial", sostuvo.

Fernández incluso dedicó parte de su discurso a trazar un paralelismo entre los humanos y los cerdos y relató que, tras nacer en una suerte de "maternidad de chanchitos", en muchos establecimientos las crías pasan a otras dependencias donde sufren de "estrés porque pelean" entre sí "para ver quién tiene la jefatura".

"Aquí veíamos cómo los chanchitos peleaban pese a que cada uno tenía su teta. Es como dice el refrán: 'Cada lechón mama en su teta'. Pero, sin embargo se peleaban por cuestiones de liderazgo", comentó.

Por eso, concluyó, los cerdos "se parecen en todo" a los seres humanos.

"Nunca nada me pareció tan parecido a nosotros los humanos", recalcó la mandataria, que recordó que Argentina es el único país del mundo donde la carne de mayor consuno es la vacuna.

"Somos nosotros nada más los locos de la proteína de la vaca, que además nos trae colesterol y gota. Pero también es simpática la vaca, nos da la leche", matizó, anticipándose a las críticas del sector ganadero.