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Un tenue sendero de lodo y estiércol sale desde la puerta de la oficina con piso de granero de Yves Denais, desde la cual se domina la vista de los corrales de sus becerros Holstein, y llega hasta un desordenado escritorio encima del cual yace una compacta caja de plástico beige que alguna vez puso a Denais en el extremo máximo de la tecnología informática.

El Minitel, en otra época un revolucionario servicio en línea que figuró antes de Internet a comienzos de los 80, permitió que los franceses buscaran un registro nacional de teléfonos, compraran ropa y boletos de tren, hicieran reservaciones en restaurantes, leyeran diarios o intercambiaran mensajes electrónico más de una década antes de la existencia de servicios similares casi en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, esta red actualmente es relegada en su mayor parte al dominio de la nostalgia, con su conexión por marcación telefónica, diminuta pantalla en blanco y negro y texto que se mueve un carácter pixelado a la vez.

Concebido en Francia, para los franceses - esfuerzos por exportar la tecnología tuvieron poco éxito - el Minitel fue superado largo tiempo atrás por Internet, sin fronteras y espontáneo. Sin embargo, ha seguido dando servicio, y sigue teniendo devotos, incluidos aproximadamente 2,500 agricultores dedicados a lácteos en Bretaña que dependen del Minitel para llamar al inseminador cuando una vaca está en celo o para solicitar que las autoridades vengan a llevarse carcasas animales.

Eso tendrá que cambiar pronto. La red de Minitel será cerrada permanentemente este 30 de julio - los costos de mantenimiento son demasiado altos y los ingresos muy bajos - después de tres décadas de servicio que han dejado profundas marcas en los negocios y cultura en Francia. Aproximadamente 400,000 de las máquinas siguen en uso a lo largo del país, pero quizá la más afectada será Bretaña, donde los aparatos fueron desarrollados y donde muchos agricultores siguen dependiendo de ellos.

“Las computadoras están bien, pero no es lo mismo”, dijo Denais, de 47 años de edad, quien cría 165 animales para lácteos en 120 hectáreas aquí, justo al oeste de Rennes, la capital regional. “No soy muy de ‘Internet’”.

El servicio de Internet se extendió mucho más lentamente en Francia de lo que lo hizo en otras partes de Europa o Estados Unidos, sobre todo debido a la popularidad del Minitel, destacan historiadores.

El Minitel fue sumamente útil para agricultores. Al percatarse de que los aparatos podían ahorrar tiempo y dinero, organizaciones agrícolas de la localidad desarrollaron programas para que los agricultores, por decir, siguieran los precios del cerdo, informaran a las autoridades de nacimientos y muertes de animales, o consultaran los resultados de pruebas a la leche.

“Fue una revolución”, destacó Alain Bazire, uno de los coordinadores de la cámara local de agricultura, quien contribuyó a promover el Minitel hace 30 años. Si bien muchos agricultores al principio se mostraron reacios - no puede decirse el sector agrícola de Francia sea un bastión de sofisticación tecnológica - aproximadamente la mitad de los 30,000 productores de lácteos de la región usaban el Minitel para mediados de los 90, estimó Bazire.

Actualmente, Bazire está desarrollando programas para computadoras de pantalla táctil y teléfonos inteligentes que, espera, reemplacen al Minitel entre agricultores locales. Sin embargo, ha habido poco interés en la nueva tecnología, y solo están en uso unas cuantas docenas de aparatos. Bazire teme que, pese a las décadas invertidas en el Minitel, algunos agricultores pudieran regresar a registros en papel.

Si bien ellos están entre los últimos en depender del Minitel, los productores no eran de ninguna manera los únicos que usaron y adoraron la red en su apogeo. Para mediados de los 90, nueve millones de aparatos Minitel estaban en uso en Francia, con 25 millones de usuarios, o casi la mitad de la población, dijo Karin Lefevre, el director divisional de France Telecom-Orange, quien ha supervisado la red de Minitel.

En 1996, había disponibles casi 26,000 servicios diferentes, desarrollados por 10,000 empresas y nuevas compañías de tecnología. Desde el principio, las autoridades francesas habían esperado exportar su invención, pero insistieron en que el Minitel fuera vendido como un sistema “todo incluido”, dijo Valerie Schafer, historiadora de telecomunicaciones. Esa inflexibilidad contribuyó a hacer del Minitel un fracaso comercial fuera de Francia, destacó Schafer, particularmente dadas las variadas normas de telecomunicaciones en Europa y otras partes.

En alguna época hubo servicios para revisar acciones, presentar solicitudes para la universidad o consultar estados de cuenta del banco.

La mayoría de los servicios ya no existe, pero entre los últimos programas del Minitel en funcionamiento están los “messageries roses”, los “servicios de mensajes rosas” que fueron las primeras salas de chat para adultos en el mundo.

Sin embargo, fue el pragmatismo y robustez del Minitel lo que lo volvió popular en el mundo agrícola, dicen productores.

Denais tiene conexión a Internet en su ordenada casa de piedra, pero las reglas de la casa estipulan que él debe quitarse sus botas hasta la rodilla antes de entrar. No está convencido de que una computadora pudiera sobrevivir en su granero.

Sus hijos se burlan de su apego al Minitel.

“Me dicen que ya estoy medio viejo”, dijo. “Pero, hay que considerar, ya no va a existir durante mucho tiempo más”.

Aproximadamente 50 km al este, cerca del poblado de Janze, Pascal Gauthier ha tenido una granja lechera desde 1984. Gauthier siempre ha usado el Minitel, dice, y no le emociona ver la desaparición del servicio.

“Nunca se descomponía”, destacó Gauthier, y no se puede decir lo mismo de la computadora táctil que compró como reemplazo en enero, por 450 euros, o 560 dólares. El software especializado con el que funciona, desarrollado por Bazire, sigue teniendo problemas y se congela con frecuencia, dijo, agregando: “Si el Minitel hubiera seguido, yo me habría quedado con el Minitel”.

El Minitel, dijo, era simple y eficiente. Entonces, al parecer es un símbolo apropiado que la red vaya a cerrar en un procedimiento que es claramente sencillo.

Lefevre, de France Telecom-Orange, explicó: “Pienso que solo vamos a oprimir un botón”.