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  • EFE

Japón retiró hoy de la plenaria de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que se celebra en Panamá, su propuesta de permitir la caza de ballenas a pequeña escala en algunos de sus pueblos costeros e incluso habló de su posible salida del organismo.

La delegación japonesa desistió de su planteamiento después de que no obtuvo el consenso favorable para llevarlo a votación en el seno de la plenaria de la 64 reunión anual de la CBI, que finaliza este viernes.

Los japoneses sustentaron su propuesta de permitir la caza a pequeña escala en razones culturales y de tradición de los pueblos costeros involucrados, que han "presionado" a Tokio para que defienda el derecho que tienen de aprovechar la carne y grasa de las ballenas.

La mayoría de los 61 países congregados en reunión anual argumentó que la propuesta de Japón podría reabrir la puerta a la matanza indiscriminada de ballenas con fines comerciales, algo de que se acusa a los japoneses desde hace años.

Japón mata miles de ballenas cada año amparado en la caza con fines científicos, la única permitida, junto a la de subsistencia aborigen, en el marco de la moratoria aprobada por la CBI en 1986 y que prohíbe el aprovechamiento comercial de esos cetáceos.

El representante de la delegación japonesa, Kenji Kagawa, lamentó este viernes la posición adoptada por la mayoría de los países presentes en la reunión, debido a que la propuesta japonesa observaba el uso sostenible de los recursos balleneros a través de la conservación, según explicó.

Kagawa alertó que en su país existen sectores de "ciudadanos y de políticos" que "cada vez" ejercen "más presión" en el sentido de que Japón "ya no debe tolerar esta situación" de que se le prohíba aprovechar las ballenas, y por ello "debe examinar su asocio en la CBI".

Japón espera que el tema de la caza a pequeña escala sea resuelto en la reunión del próximo año, porque de lo contrario explorará otras opciones, como reiniciar por su lado esa actividad, retirarse de la Comisión Ballenera o establecer una nueva organización, dijo el representante nipón.

La CBI fue creada en 1946 y actualmente está integrada por 89 países, que se dividen entre los que promueven la caza controlada para el uso comercial de las ballenas, liderados por Japón, Noruega e Islandia; y los que defiende la conservación, encabezados por América Latina y algunas naciones europeas.

Por otra parte este viernes Mónaco también retiró de la sesión plenaria su propuesta de involucrar a las Naciones Unidas en la conservación de las ballenas en altamar, debido a que tampoco contó con el apoyo mayoritario de los países presentes en la reunión.

La llamada Resolución de Mónaco argumenta, entre otras cosas, que "las capturas masivas no reguladas de las especies altamente migratorias de cetáceos siguen teniendo lugar más allá de control efectivo de la CBI, incluso dentro del Santuario del Océano Austral".

En los santuarios está prohibida la caza comercial de ballenas, y en la actualidad existen dos: el del Mar Austral y el del Océano Índico, establecidos por la CBI en 1994 y 1979, respectivamente, que representan cerca de un tercio de los mares mundiales.

El representante de Mónaco, Frederick Briand, indicó que es necesario diseñar acciones en favor de los cetáceos, por lo que urge que los países comprometidos traten el tema de la protección de esos animales una manera eficiente.

En ese sentido, afirmó que desde 1977 no se ha vuelto a considerar dentro del CBI la lista de los cetáceos altamente migratorios, quedando por fuera de la misma alrededor de 40 especies de un total de 76.

Briand anunció que Mónaco encabezará un grupo de trabajo fuera de la CBI con la intención de construir sinergia con la ONU para tratar temas sobre el mar.