•   Kabul, Afganistán  |
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  • AFP

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, llegó este sábado en Kabul para una visita sorpresiva, que se produce en vísperas de una conferencia de donantes para Afganistán que va a celebrarse en Tokio, constató la AFP.

"En la medida que volábamos casi por encima, la secretaria de Estado, camino a Tokio, ha querido detenerse en Kabul, esencialmente para señales antes de esa importante conferencia", explicó un alto funcionario del Departamento de Estado a los periodistas que viajaban con Clinton.

La jefa de la diplomacia norteamericana concurrirá al palacio presidencial para tomar el desayuno con el presidente Hamid Karzai, quien irá también a Tokio para solicitar una ayuda civil de 4.000 millones de dólares anuales.

El funcionario del Departamento de Estado, que pidió el anonimato, se negó a especificar el importe de la ayuda prometida por los Estados Unidos, pero dijo que debe permanecer en su nivel actual.

Para 2012, la ayuda de Estados Unidos es "particularmente elevada", 2.300 millones de dólares, dijo. En 2003, era de 1.000 millones.

Los donantes internacionales para Afganistán se reúnen en Tokio el domingo para fijar su ayuda al país después de la retirada de la OTAN a fines de 2014, y evitar un colapso de las donaciones que sería catastrófico para la población, según varias organizaciones no gubernamentales.

A cambio de estas promesas, que son del orden de 3.000 a 4.000 millones de dólares anuales, los representantes de más de 7O países pedirán al gobierno afgano progresos en la gobernabilidad, en particular contra la corrupción.

Más de diez años después de haber derrocado al régimen talibán, la comunidad internacional, encabezada por Estados Unidos, ha desembolsado entre 47.000 y 60.000 millones de dólares en ayuda a Afganistán, según diversas fuentes, sin por ello haber llevado la paz y la estabilidad al país, al no haber podido derrotar a una creciente insurgencia talibán.

Esta ayuda es de lejos el ingreso más importante para un país cuya economía está por los suelos al cabo de tres décadas de conflicto.