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BOGOTÁ / AFP

Cuatro muertos y 26 heridos dejó ayer lunes la explosión de un coche bomba en la ciudad colombiana de Cali, 500 km al suroeste de Bogotá, en una acción atribuida por el gobierno a la guerrilla marxista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La detonación ocurrió cinco minutos después de la medianoche del domingo (05H05 GMT del lunes) en las inmediaciones del Palacio de Justicia, en donde se ubican los despachos de los jueces y demás funcionarios de la rama judicial, dijo el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina.

“La bomba explotó en la zona posterior del Palacio de Justicia, en pleno centro de la ciudad, causándole la muerte a cuatro personas. Una de las víctimas se trasladaba en un vehículo, dos más estaban en la vía y otra al parecer es un vendedor ambulante”, precisó el funcionario de la tercera ciudad colombiana.


Santos: “Reacción desesperada”

“Los cuerpos de los fallecidos quedaron muy mutilados, con grandes quemaduras y no será fácil identificarlos rápidamente”, anotó.

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, tras visitar el lugar del hecho, atribuyó la autoría del hecho a las FARC, al señalar que “tenemos un alto grado de certeza de que fue el frente Manuel Cepeda” de esa guerrilla.

Santos, además, atribuyó el ataque a una “reacción desesperada de las FARC por tratar de hacer presencia con actos que no tienen ningún tipo de justificación, sino de condena absoluta, porque son actos cobardes de terrorismo que van dirigidos contra la población civil”, dijo el ministro a periodistas.

Además de los cuatro muertos (dos hombres y dos mujeres) y de los 26 heridos, 12 de los cuales presentan un estado delicado, la explosión del coche bomba destruyó una treintena de locales comerciales en un radio de diez cuadras aledañas al Palacio de Justicia.

Según la inspección de los agentes de la Policía expertos en detonantes, el coche bomba estaba cargado con al menos 80 kilos de explosivos, que dejaron un cráter de cerca de dos metros de diámetro y daños importantes a las instalaciones del Palacio de Justicia.

El presidente Álvaro Uribe, quien en la tarde viajará a Cali, anunció que analizará con los afectados del ataque los mecanismos del gobierno para ayudarles a reactivar sus comercios.

Por su parte, el ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia, garantizó la continuidad de la actividad judicial en Cali.

El alcalde Ospina indicó que los autores del atentado aprovecharon que el Palacio de Justicia queda sobre una concurrida vía de Cali, capital del departamento de Valle, para estacionar allí el vehículo cargado con los explosivos.

El gobierno anunció una recompensa de 400 millones de pesos (unos 200,000 dólares) para dar con los autores del ataque.

Además de las cuatro víctimas que provocó la detonación, horas más tarde una mujer falleció al ser alcanzada por un proyectil cuando la Policía se enfrentó a un grupo de delincuentes que trató de aprovechar la confusión para asaltar establecimientos comerciales.