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El gobierno de Bolivia descartó este martes un atentado en el accidente del helicóptero Super Puma de la Fuerza Aérea Venezolana que estaba al servicio del presidente Evo Morales y que se estrelló a fines de julio, causando la muerte de cuatro militares venezolanos.

"En la investigación ha sido descartado un atentado y se ha establecido que el accidente se debió a razones operacionales y meteorológicas", dijo a la AFP, el coronel René Terrazas, director de relaciones públicas del comando de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB).

El helicóptero cedido al presidente boliviano se precipitó a tierra el 21 de julio, en un paraje en el centro del país, apenas unas horas después de haber sido utilizado por el gobernante boliviano, que tenía previsto además volver a usar la nave al día siguiente.

Las investigaciones se realizaron en el seno de una comisión mixta integrada por expertos bolivianos y venezolanos, informó el vocero de la Fuerza Aérea.

En el accidente "influyó el factor operacional, porque (los pilotos) deciden ir por un lugar que por las condiciones meteorológicas produce neblina abruptamente", informó por su parte el general Daniel Salazar, Comandante de la Fuerza Aérea boliviana que detalló los resultados de la investigación.

Por esa razón, dijo en una conferencia de prensa que los pilotos "jamás vieron el cerro, jamás vieron nada, simplemente sintieron el impacto y se produjo el accidente completo".

Días después del siniestro, el presidente Evo Morales levantó sospechas sobre la caída del helicóptero cuando afirmó que "seguramente no es casual", al ligar el desastre con otros accidentes de dos naves de la Fuerza Aérea Boliviana que se registraron días antes por causas que todavía son investigadas.