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  • AFP

España, que se hunde en la crisis y el descontento social, parecía incapaz este lunes de devolver la confianza a unos mercados en pánico que apuestan por el rescate global del país, aunque el gobierno español lo descarta.

España no necesita rescate, aseguró este lunes el ministro de Economía de la cuarta mayor economía de la zona euro, Luis de Guindos, ante la comisión económica de la Cámara de Diputados donde explicó el plan de ayuda europeo a los bancos españoles, formalmente adoptado el viernes.

"España tiene una capacitad de crecimiento y no tiene el problema de otros países rescatados y por eso no va a ser rescatado", zanjó el ministro, que aseguró que el país es "solvente", lo que permitirá que se superen las "dificultades que en estos momentos estamos sufriendo".

De Guindos atribuyó la "incertidumbre" y la "volatilidad" al "comportamiento irracional" de los mercados, por lo que "la única forma de actuar" va más allá de la "capacitad de los gobiernos", dijo el ministro, en alusión a la necesidad de que el Banco Central Europeo compre deuda de los países en dificultades en el mercado secundario, como España e Italia.

Compra de deuda española
El sábado, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, había instado al Banco Central Europeo a que compre deuda española para poner fin a la especulación de los mercados contra el país.

Mientras tanto, las autoridades bursátiles españolas prohibieron a partir de este lunes y durante tres meses las ventas en corto, en una acción que parecía concertada con Italia, aunque el país alpino sólo las prohibió para las acciones de bancos y compañías de seguros y solo por una semana.

Se trata de una herramienta especulativa que consiste en vender títulos prestados con la esperanza de comprarlos poco después a un precio menor para devolvérselos al propietario, mientras que el operador se embolsa la diferencia.

En el ojo de la tormenta
España estaba este lunes en el ojo de la tormenta pese al plan europeo de ayuda a los bancos firmado el viernes y que pone a disposición del país una línea de crédito de hasta 100,000 millones de euros para recapitalizar los bancos.

Pero el efecto fue rápidamente difuminado por el anuncio de la que Comunidad Valenciana, una de las 17 comunidades autónomas más endeudadas, solicitó ayuda financiera al Estado para pagar sus deudas, desatando el pánico.

Los mercados saben que otras regiones le van a seguir. "El problema de las autonomías hace más probable que España necesite un rescate global", resumió Christian Schulz, analista de Berenberg Bank.

La desconfianza de los mercados presionaba la prima de riesgo española -la diferencia que paga por el bono de deuda a diez años con el alemán- que se situaba en 634 puntos a media tarde, mientras el rendimiento que se le exige en el mercado secundario se elevaba al 7.48%, el más alto desde la creación de la zona euro y un nivel insostenible para la solvencia del país.

Asimismo, la Bolsa de Madrid sufría un fuerte batacazo. Tras perder el 5.82% el viernes, el Ibex 35 llegó a caer más de 5% a media jornada aunque después limitaba las pérdidas al 3%.

Como las malas noticias nunca vienen solas, el Banco de España anunció una aceleración de la recesión en el segundo trimestre, con una contracción del PIB del 0.4% en lugar del 0.3% de los dos trimestres anteriores.