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Una pequeña compañía trata de sacar al mercado una manzana genéticamente modificada que no se oxida cuando se la parte o se magulla. Sin embargo, gran parte del resto del sector manzanero está furioso.

La compañía Okanagan Specialty Fruits dice que las manzanas resistentes a la oxidación resultarán ser populares entre los consumidores y las empresas de servicios alimentarios, y ayudarán a aumentar las ventas de la fruta, al hacer, en parte, que las rebanadas sean más atractivas para servirlas o venderlas.

Mientras que los estadounidenses han estado comiendo alimentos genéticamente modificados desde los 1990, habían sido, en su mayoría, procesados. La manzana ártica, como se la llama, podría convertirse en una de las versiones transgénicas de una fruta que la gente muerde directamente.

Sin embargo, la Asociación Estadounidense de la Manzana que representa al sector, se opone a la introducción del producto, al igual que otras organizaciones. Dicen que, aunque no creen que la modificación genética sea peligrosa, podría debilitar la imagen de la fruta como un alimento saludable y natural, que mantiene lejos al médico, y es tan estadounidense como, bueno, la tarta de manzana.

“No creemos que sacar al mercado ese producto en este momento sea lo que más le conviene a la industria de la manzana de Estados Unidos”, dijo Christian Schlect, el presidente del Consejo Hortícola del Noroeste, que representa al sector de árboles frutales en el estado de Washington y sus alrededores, y produce cerca de 60 por ciento de las manzanas del país.

El Departamento de Agricultura abrió un periodo de 60 días para audiencias públicas por la solicitud de aprobación normativa de los manzanos transgénicos que presentó Okanagan. Acaban de concluir las audiencias públicas en Canadá, donde la compañía también busca la aprobación.

Neal Carter, el fundador y presidente de la empresa, con sede en el valle de Okanagan en Columbia Británica, dijo que las manzanas resistentes a la oxidación podrían mejorar las ventas en el sector, en gran medida como sucedió con las minizanahorias y la venta de zanahorias.

Una manzana entera es “un compromiso demasiado grande para muchas personas”, dijo. “Si tuvieras un bol de manzanas en una reunión, la gente no sacaría una. Pero si pusieras un plato con rebanadas de manzana, todos tomarían una”.

El consumo de manzanas frescas en Estados Unidos cayó gradualmente de unos nueve kilogramos al año por persona a finales de los 1980 a cerca de siete kilogramos ahora, según el Departamento de Agricultura.

Las rebanadas de manzana se están haciendo más populares como un bocadillo saludable, que se vende en bolsas en los supermercados y McDonald’s las incluye en sus comidas felices para los niños. Es frecuente que se cubran las rebanadas con una mezcla de vitamina C y calcio para prevenir la oxidación y preservar su firmeza. Sin embargo, eso puede afectar al sabor, dijo Carter.

También señaló que los supermercados rechazarían menos a los cultivadores porque habría magulladuras menores, comunes por el manejo de la fruta.

Las manzanas árticas, que primero estarían disponibles en las variedades Golden Delicious y Granny Smith, contienen un gen sintético que reduce drásticamente la producción de polifenoloxidasas, las enzimas responsables del color marrón de la oxidación.

El gen no proviene de otra especie. Más bien, tiene secuencias de ADN de cuatro de los propios genes de la manzana, que rigen la producción de las polifenoloxidasas. Al colocar una copia extra de un gen en una planta se puede activar el mecanismo de autodefensa conocido como interferencia del ARN, el cual anula tanto a la copia extra como al gen endógeno.

Algunos críticos dicen que la falta de oxidación podría ocultar problemas en una manzana sobre los cuales querrían saber los consumidores.

“¿Se trata de una manzana podrida que parece fresca?”, preguntó Lucy Sharratt, la coordinadora de la Red Canadiense de Acción Biotecnológica, una coalición de organizaciones críticas de los cultivos transgénicos. Sharratt también dijo que la modificación genética se “diseñó para convertir a la manzana en un producto industrializado” que se pudiera vender en bolsas de plástico en lugar de cómo una fruta entera fresca.

Carter dijo que las magulladuras o las rebanadas no son dañinas para el consumidor. Si la manzana realmente estuviera podrida a causa de una infección bacteriana o micótica, cambiaría de color.

“Lo que realmente se echa a perder y que la gente no quiere comer, se seguirá echando a perder”, notó.

La solicitud que Okanagan presentó en el Departamento de Agricultura dice que la falta de polifenoloxidasas no daña a las manzanas ni a los árboles. Dice que las manzanas árticas equivalen, en general, al contenido nutricional de las no modificadas.

No se requiere aprobación de la Administración de Alimentos y Narcóticos para los alimentos transgénicos, aunque Okanagan entregó datos en forma voluntaria para que la dependencia los revisara.

Algunas personas en el sector manzanero dijeron que hay poca necesidad de esa tecnología. Una persona que coloca rebanadas de manzana en una ensalada o en la lonchera de un niño puede exprimirles limón para retrasar la oxidación.

En cuanto al mercado comercial, John Graden, el presidente de Crunch Pak, un importante proveedor de manzanas en rebanadas para los supermercados, dijo que podría suceder que la tecnología ártica no evite la oxidación de las manzanas durante los 16 a 21 días requeridos.

“No pensamos que aguanten lo suficiente”, señaló.

Carter de Okanagan dijo que el efecto antioxidante podría durar lo suficiente, si se toman las medidas adicionales correctas para controlar a las bacterias y los hongos.

Encuestas de opinión levantadas entre los consumidores muestran diversas actitudes hacia la manzana, dependiendo de cómo se formula la pregunta. En una comisionada por Okanagan el año pasado, con énfasis en la oxidación, se encontró que era algo probable o extremadamente probable que casi 60 por ciento de los comedores estadounidenses de manzana compraran la manzana ártica.

Sin embargo, un estudio realizado hace varias semanas en el que se enfatizó la modificación genética encontró que 70 por ciento de los canadienses se opone a la aprobación de la manzana. La Asociación de Cultivadores de Frutas de Columbia Británica – que se opone a las manzanas aunque Carter pertenece a ella – comisionó ese estudio, junto con la Asociación de Cultivadores de Manzana de Quebec.

¿Por qué no sólo sacar las manzanas al mercado y ver si tienen éxito o son un fracaso? Algunos ejecutivos del sector manzanero dicen que los consumidores o países que compran manzanas estadounidenses podrían no estar seguros de cuáles están modificadas genéticamente y evitarlas a todas. Estados Unidos exporta cerca de 28 por ciento de su cosecha de cerca de 2,000 millones de dólares, aunque es relativamente poco lo que se envía a Europa, donde es más fuerte la oposición a los alimentos transgénicos.

Carter dijo que muchos consumidores reconocerían que la etiqueta de la manzana ártica significa genéticamente modificada.

A algunos cultivadores, en particular los orgánicos, les preocupa que el gen antioxidante se propague a sus manzanas. Eso es poco factible, dijo Carter, porque el polen del manzano no se aleja demasiado – aunque puede suceder cuando lo transportan las abejas _, y porque las semillas que caen al suelo no siempre germinan para convertirse en un árbol. (La mayor parte de la reproducción de los manzanos se realiza mediante injertos.)

No todos los del negocio de las manzanas convencionales se oponen. John Rice de Rice Fruit Company, un gran empacador de manzanas en Pensilvania, dijo que piensa que la característica antioxidante ayudaría a los cultivadores y empacadores. “Desechamos muchisísima fruta hasta por unas pocas magulladuras”, notó.

También dijo que la reacción estridente en el sector hacia la manzana ártica podría desalentar la investigación del uso de la modificación genética para objetivos mucho más importantes, como enfermedades o resistencia a las plagas.

“Creo que asumir una posición tan dura con base en la percepción del consumidor es tomar un enfoque anticuado”, explicó Rice.

Hay pocas frutas y vegetales transgénicos en el mercado. La mayoría de las papayas se modificaron genéticamente para resistir un virus. Se venden algunos maíces dulces resistentes a los insectos y calabazas resistentes a los virus. Ya se vencieron los obstáculos normativos de los ciruelos resistentes a los virus, pero las ciruelas todavía no se ponen a la venta.

Carter dijo que la manzana ártica tiene partidarios en el negocio, pero temen atraer atención no deseada. La mitad de los 45 inversionistas de Okanagan están en el negocio de los árboles frutales, comentó.

Y un cultivador y empacador grande en el estado de Washington sembró tres hectáreas de manzanos árticos con un permiso para poder estar listo para empezar a vender cuando se obtenga la aprobación regulatoria.

“Nadie quiere ser el primero en este negocio”, dijo. “Si es exitoso, todos los grandes tipos se van a amontonar para ser los segundos”.