•   La Habana, Cuba  |
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  • EFE

Los restos mortales del opositor cubano Oswaldo Payá, fallecido el domingo en un accidente de tránsito en el este de Cuba, llegaron ayer a La Habana donde serán enterrados este martes tras un funeral que oficiará el cardenal Jaime Ortega, máxima autoridad católica de la isla.

El cuerpo de Payá, que falleció a los 60 años, fue trasladado hasta La Habana por carretera desde Bayamo, donde el domingo se produjo el fatal accidente que acabó con la vida del líder del Movimiento Cristiano Liberación, y del también cubano Harold Cepero, de 31 años y miembro de ese grupo.

En el siniestro resultaron heridos leves el joven español Ángel Carromero, vicesecretario de Nuevas Generaciones del Partido Popular , PP, en Madrid, y el ciudadano sueco Jens Aron Modig, quienes este lunes fueron dados de alta en el hospital de Bayamo, donde recibieron asistencia médica.

Un vehículo rentado

Los cuatro viajaban en un vehículo de alquiler que, según la versión oficial, perdió el control e impactó contra un árbol.

La inesperada muerte de Payá, el primer opositor cubano que recibió en 2002 el Premio Sájarov del Parlamento europeo, continuó ayer suscitando reacciones entre la disidencia interna cubana, que ha perdido a uno de sus líderes históricos y más respetados fuera y dentro del país.

“Es un golpe muy duro a la Cuba futura. Yo desde que crecí, desde que fui adolescente me imaginaba una Cuba futura donde Oswaldo Payá tuviera voz y voto (...) Pienso que ha muerto un hombre imprescindible para la transición cubana”, dijo a corresponsales la famosa bloguera crítica Yoani Sánchez.

Piden investigar accidente

Para la ex presa de conciencia Marta Beatriz Roque, Payá era uno de los “líderes históricos” de la disidencia cubana, mientras el que también fuera preso político Óscar Elías Biscet reclamó una investigación profunda sobre el accidente porque sospecha que fue “inducido” desde el régimen.

Fuera de Cuba, destacadas personalidades lamentaron también la muerte de Payá, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien reafirmó el apoyo de Washington a la lucha por los derechos humanos en la isla y definió al disidente como “un incansable defensor de mayores derechos cívicos y humanos”.

También la jefa de la política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, expresó su “profunda tristeza” por esta muerte, mientras que el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, afirmó que las ideas de Payá “no se van con él”.

Por su parte, varias organizaciones del exilio cubano en Miami se mostraron consternadas por el deceso y expresaron la sospecha de que el accidente de tráfico en el que perdió la vida Payá fue un “atentado” orquestado por el régimen de la isla.

El expresidente del gobierno español José María Aznar elogió al opositor cubano como un “ejemplo de sacrificio y entrega a la causa de la democracia”, mientras que el Gobierno de España se unió al pesar por esta muerte, y anunció que recaba información sobre el accidente, donde resultó herido Ángel Carromero.

Tras ser dado de alta en el hospital de Bayamo, donde fue atendido de una herida en la cabeza, Carromero tuvo que prestar declaración ante las autoridades que investigan las circunstancias del accidente.

En cuanto al segundo fallecido, el cubano Harold Cepero, sus restos fueron trasladados a la provincia central de Ciego de Ávila, su tierra natal, donde tuvo lugar su velatorio.