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Si usted vive el suficiente tiempo – es decir, más allá de los 50 ó 60 años _, lo más seguro es que una o más de sus articulaciones, probablemente sus rodillas o su cadera, se vuelvan artríticas. Y si el dolor o rigidez empiezan a limitar seriamente su capacidad para disfrutar la vida y llevar a cabo tareas de rutina, es probable que considere reemplazar la articulación que le esté dando problemas.

“Las personas con osteoartritis están confiando cada vez más en la cirugía”, me dijo el doctor David T. Felson, reumatólogo y epidemiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston. “La tasa de reemplazo de rodilla está disparándose, fuera de proporción en relación con los aumentos en los cambios artríticos vistos en los rayos X, y la cirugía de reemplazo está contribuyendo en gran medida a los crecientes costos del Medicare”.

Entre 1979 y 2002, la cirugía de reemplazo de rodilla se elevó un 800 por ciento entre las personas mayores de 65 años. Aunque Felson describió el reemplazo de cadera como “dinamita” – altamente efectivo en aliviar el dolor y restablecer la función _, el reemplazo de rodilla quizá sea mucho menos útil.

“Para entre 10 y 30 por ciento de los pacientes, la mejoría nunca sucede”, dijo Felson.

Lo que funciona y lo que no

Primero lo primero: Si usted pesa más de lo que debería, haga su mejor esfuerzo por perder esos kilos extra. Incluso una pérdida de entre 10 y 15 por ciento del peso corporal puede marcar una gran diferencia.

“No puedo insistir lo suficiente en lo importante que es el peso corporal”, dijo Johnson. “Con nuestra crisis nacional de obesidad, veremos cada vez más artritis de las rodillas, tobillos, cadera y columna”.

Stephen Messier, profesor de salud y ciencia del ejercicio en la Universidad Wake Forest, ha demostrado en un ensayo entre 450 hombres y mujeres con osteoartritis que una dieta de pérdida de peso combinada con un programa de ejercicios bien diseñada puede reducir significativamente el dolor de rodilla.

Los ejercicios más útiles son los que fortalecen los cuádriceps (músculos en la parte frontal de los muslos), como prensas de piernas, mini sentadillas y sentadillas recargado en la pared, y ejercicios de flexión y extensión que restauran y preservan el rango de movimiento, dijo Johnson. Varias visitas a un terapista físico pueden ayudar.

“La gravedad del dolor está directamente relacionada con el grado de debilidad del músculo”, escribió Felson en The New England Journal of Medicine. (Si la rodilla duele durante el ejercicio, añadió, entonces debería evitarse.)

Usar los zapatos correctos con ciertos ajustes en la suela y el tacón, de ser necesario, también puede ayudar. Que se los ajusten en una tienda especializada en evaluar los pies y el andar. ¿Tiene pie plano? ¿Tiene las piernas arqueadas o es patizambo? Las cuñas específicamente diseñadas para usted pueden ayudar a quitar presión a las rodillas y cardera artríticas.

Aunque la mayoría de los expertos apoyan caminar como ejercicio, Johnson más bien recomienda actividades sin impacto como bicicleta estacionaria o al aire libre, natación, o ejercitarse en una máquina elíptica o de remo. Quienes elijan caminar, dijo, podrían beneficiarse de los zapatos para corredores.

Las abrazaderas en una rodilla artrítica también pueden ayudar, especialmente una abrazadera de descarga que retira la presión de la parte dañada de la articulación. Las abrazaderas de rodilla pueden ayudar a los pacientes con artritis a seguir participando en actividades físicas y postergar la necesidad de una cirugía.

Los analgésicos regularmente aportan sólo alivio temporal, si acaso. Deberían probarse primero dosis diarias de acetaminofén (el ingrediente del Tylenol), dicen los expertos, porque es significativamente más seguro que el ibuprofeno y otros medicamentos antiinflamatorios sin esteroides.

Estudios clínicos bien diseñados han demostrado que no hay un alivio significativo del dolor de una rodilla artrítica con los suplementos de glucosamina y sulfato de condroitina, aunque Felson dijo que si la gente se siente mejor tomándolos, él no desalienta la práctica.

Ni hay evidencia positiva del beneficio del metilsulfonilmetano, el SAM-e o la acupuntura. Alguna evidencia sugiere que los medicamentos para la osteoporosis podrían ser útiles, aunque no han sido probados aún para el alivio de la artritis en un ensayo clínico al azar, dijo Felson.

También hay indicios del beneficio de la vitamina K, un nutriente esencial encontrado en los vegetales crucíferos (brócoli, col rizada, repollo y similares), que son buenos para la salud en general (a menos que tome anticoagulantes).

Los tratamientos administrador por el médico incluyen inyecciones de esteroides cada tres o cuatro meses para controlar el dolor y ganar tiempo, e inyecciones de un reemplazo del líquido sinovial como Synvisc dos veces al año. En general, sin embargo, estos no son muy efectivos cuando la artritis ha alcanzado la etapa del roce de hueso con hueso, dijo Johnson.