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  • AFP

La palma africana, estrella de la industria mundial de cosméticos y alimentos, y la corrupción de dirigentes cooperativos que hace años vendieron a latifundistas las tierras de sus asociados motorizan un conflicto campesino en Honduras que ha dejado 78 muertos en tres años.

La palma africana, cuyo monocultivo provocó un desastre ambiental por deforestación en Asia, es la "niña consentida" de latifundistas, ya que de ella se obtienen dos aceites, uno base de la industria cosmética mundial y otro utilizado en alimentación industrial, por ejemplo para la fabricación de mayonesas.

Los planes para producir además biodiesel vuelven a este cultivo tropical una opción tentadora para grandes productores, en especial cuando la tonelada de aceite ronda los 950 dólares, sin contar con que requiere muy poca mano de obra, agravando los problemas sociales.

El subdirector del Instituto Nacional Agrario (INA), Ramiro Lobo, recordó que la palma africana apareció en los años 80 en el valle del Aguán, y fue el propio gobierno que la impulsó como monocultivo con los campesinos.

Poco después, en 1992, el gobierno neoliberal de Rafael Callejas abrió el camino al gran negocio de la palma al aprobar la Ley de Modernización Agrícola, que permitió a los campesinos vender tierras que habían recibido en la reforma agraria.

Ello permitió a directivos de cooperativas vender áreas cultivables a los terratenientes. "Las bases de las cooperativas ni cuenta se daban de las ventas, por lo cual siguen reclamando que las tierras son de ellos", reconoció Lobo.

En los nuevos latifundios, el cultivo de palma se multiplicó a gran velocidad. En una hectárea se pueden obtener 10 toneladas de frutos, lo que permite elaborar tres toneladas de aceite industrial y una de comestible, es decir una facturación cercana a 4,000 dólares en la actualidad.

Campesinos sin tierra
Pero la expansión de la palma deja a campesinos, ya sin tierra, privados además de trabajo asalariado y, además, reemplaza el cultivo de granos básicos (maíz, frijoles), colocando regiones o países en situación de inseguridad aimentaria.

Bajo el gobierno izquierdista de Manuel Zelaya (2006-2009), los campesinos lograron un decreto que les garantizaba el traspaso de las parcelas ociosas propiedad de latifundistas, pero el golpe de Estado de junio de 2009 vino en auxilio de los latifundistas, ya que las autoridades de facto anularon aquel decreto.

Medio año después, los campesinos comenzaron a ocupar tierras y hoy unas 7,300 familias han tomado 7,100 hectáreas, dijo a la AFP el dirigente del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), Yoni Rivas.

Como comparación, un grupo de tres terratenientes en la misma zona disponen de 20,000 hectáreas, acotó el sudirector del INA.

El investigador Gilberto Ríos dijo a la AFP que "hay un boom ahora con la palma africana porque al encarecerse el petróleo todo el mundo quiere ir por el lado del biodiesel".

Según Rivas, una tonelada métrica de aceite de palma africana se está vendiendo en el mercado internacional, Estados Unidos y la Unión Europea, en 950 dólares y una tonelada de maíz --producto base de la dieta alimenticia de los 8 millones de hondureños-- en el mercado local no pasa de 400 dólares.

Honduras obtuvo por exportaciones de aceite 200 millones de dólares en 2011, lo que lo colocó como cuarto producto de exportación, sólo superado por café, el banano y el camarón cultivado.