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El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió ayer viernes a las grandes potencias que superen sus “rivalidades” y encuentren un “terreno de entendimiento” para poner fin al conflicto en Siria, que se ha convertido en una “guerra de poderes”.

En el terreno el ejército bombardeaba los barrios rebeldes de Damasco y Alepo, en donde se libra una batalla presentada como crucial en la guerra civil siria. Los rebeldes tomaron, por su parte, el control del 70% de la provincia de Deir Ezzor, principal reservorio petróleo del país, limítrofe de Irak.

A pesar de la violencia que dejó este viernes 70 muertos, de los cuales 35 civiles, 16 rebeldes y 19 soldados, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos, OSDH, miles de personas salieron a las calles como todos los viernes, en Tartus, Idleb, Deraa, Hama, Hasake y Alepo en donde los manifestantes pidieron “ejecutar a Bashar” al Asad.

Un general de brigada del ejército sirio franqueó la frontera ayer viernes por la mañana para refugiarse en Turquía. Con él ya son 29 los generales sirios en desertar que son recibidos en territorio turco, declaró una fuente diplomática turca.

En la segunda ciudad del país, Alepo, sobrevolada por aviones y helicópteros, estallaron violentos combates en el barrio Salahedin, el bastión rebelde que el ejército intenta reconquistar, según el OSDH.

Francotiradores aterrorizan

Según los habitantes hay francontiradores en las murallas de la ciudad vieja. “La violencia continúa intensificándose” en Alepo en donde “considerables” refuerzos fueron enviados para la “gran batalla”, estimó el jefe de las operaciones de paz de la ONU, Herve Ladsous.

En Damasco, el ejército y los rebeldes se enfrentaron en el barrio Tadamún, vecino del campo de refugiados palestinos de Yarmuk, donde la víspera un ataque de mortero mató a 21 civiles, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, OSDH.

Los combates estallaron también en los alrededores del aeropuerto militar de Marj el Sultan, en la provincia de Damasco, según esa ONG con sede en Londres.

En Deir Ezzor “los opositores tomaron el control de toda la provincia, con la excepción de las ciudades de Mayadin y Bukamal, en donde se llevan a cabo violentos combates”, declaró el director del OSDH, Rami Abdel Rahman a la AFP.

Frente a la espiral de violencia y al fracaso de los esfuerzos diplomáticos, el mediador de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, tiró el jueves la toalla y fustigó la falta de apoyo de las grandes potencias a su misión. Rusia, país aliado al régimen de Bashar al Asad, pidió que se lo reemplace “de urgencia”.

Una guerra de poderes

Este viernes, Ban Ki-moon denunció una “guerra de poderes” con los actores regionales e internacionales “armando a un bando o al otro”, mientras los combates entre el ejército y los rebeldes se han recrudecido en las últimas semanas en Damasco y Alepo, la capital económica del país.

Estimando que el conflicto podría haberse evitado, Ban evocó que los expertos temen desde hace 18 meses la “radicalización, el extremismo y el terrorismo” así como una “guerra de poderes”.

“Todas estas terribles previsiones se han confirmado”, sentenció.