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  • EFE

Alarmado por la escalada de la guerra civil en Siria, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) pidió hoy a las fuerzas oficiales y a los rebeldes especial cuidado en la elección de sus objetivos y métodos de guerra en zonas densamente pobladas, como Alepo, Homs y Damasco.

"Los ataques deben estar dirigidos sólo contra objetivos militares y nunca contra civiles o estructuras civiles como viviendas, escuelas o lugares religiosos", indicó el organismo en un comunicado difundido desde su sede principal en Ginebra.

La nota cita esas tres ciudades como lugares donde se debe prestar especial atención a que los métodos de guerra elegidos afecten lo menos posible a la población y permitan a los residentes moverse libremente a zonas seguras.

El CICR aseguró que, pese a la intensidad de los combates que enfrentan a las fuerzas gubernamentales y otros grupos leales al régimen de Bachar Al Asad con los rebeldes, está determinado a continuar con su trabajo sobre el terreno para atender las crecientes necesidades humanitarias.

La organización instó a las partes en conflicto a respetar "las reglas y principios del derecho humanitario internacional, comúnmente conocidas como leyes de la guerra".

Asimismo, informó de que sus delegados ya han transmitido sus preocupaciones directamente al Gobierno sirio, así como a los representantes de los grupos rebeldes.

"Ahora estamos haciendo esta petición públicamente para que el mensaje llegue sin demora a las partes que se enfrentan sobre el terreno", explicó.

El CICR actúa como custodio y garante de las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales, que contienen las principales normas internacionales destinadas a limitar la barbarie de la guerra.

Asimismo, protege a las personas que no participan en las hostilidades (civiles, personal sanitario, miembros de organizaciones humanitarias) y a los que ya no pueden seguir participando en los combates (heridos, enfermos, náufragos y prisioneros de guerra).

Se calcula que en diecisiete meses de conflicto, más de 12.000 personas han muerto en Siria, mientras que los civiles que precisan ayuda humanitaria son más de 1,5 millones