•   Tegucigalpa, Honduras  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El relator de las Naciones Unidas para la promoción y libertad de expresión, el guatemalteco Frank La Rue, inició ayer miércoles un monitoreo sobre la situación de la prensa en Honduras, donde han sido asesinados 21 periodistas en los últimos tres años, informaron fuentes oficiales.

La Rue, quien llegó la noche del martes a Tegucigalpa, tiene previsto reunirse con el presidente Porfirio Lobo, otras autoridades y periodistas, durante su visita -que concluirá el 14 de agosto-, indicó a la AFP el portavoz de la misión de la ONU en Honduras, Héctor Espinal.

El funcionario de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, se reunirá además con representantes de organismos gubernamentales y no gubernamentales de Derechos Humanos, incluido el estatal comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio.

Una nota de la ONU precisó que La Rue busca información sobre violaciones del derecho a la libertad de opinión y expresión, discriminación, amenazas y uso de la violencia, “en particular, como cuestión de alta prioridad, contra periodistas u otros profesionales que trabajen en el campo de la información”.

También tiene previsto participar en la Conferencia “Seguridad, Protección y Solidaridad para la Libertad de Expresión”, organizada por la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, y la Asociación de Medios de Comunicación, AMC, de Honduras, que se celebrará jueves y viernes en un hotel de Tegucigalpa.

La gran mayoría de los 21 crímenes contra periodistas registrados en los últimos tres años se ha mantenido impune, lo que ha hecho más vulnerables a los comunicadores.

La ola de violencia

Las autoridades policiales no relacionan los crímenes con el ejercicio del periodismo, sino que la atribuyen a la ola de violencia que afecta al país, que tiene la tasa de homicidios más alta del mundo, 82 por cada 100,000 habitantes en 2011, según un informe de Naciones Unidas.

Según el Observatorio de la Violencia, en 2011 se ha contabilizado un promedio de 20 muertes violentas por día, un 85% de ellas causadas por armas de fuego y la mayoría del restante 15% por arma blanca.