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  • ACAN-EFE

La ola de calor sahariano que afecta estos días a España, con temperaturas récord que en algunas ciudades superan los 40 grados centígrados, ha reavivado los incendios forestales declarados en distintos puntos del país, en especial en el turístico archipiélago de Canarias, en el océano Atlántico.

Las altas temperaturas, que comienzan hoy a remitir, han actuado como un peligroso detonante del fuego que, en lo que va de año, ha consumido cerca de 132.299,89 hectáreas, según datos del Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre incendios forestales.

Esa cifra no contempla las 3.300 hectáreas que aún arden en la isla de La Gomera desde el pasado sábado, donde las llamas, inicialmente controladas, se reavivaron la pasada noche.

El incendio avanza allí desde las zonas de Pajaritos, Las Hayas y Los Llanos de Crispín hacia Arure, con un frente norte que se mueve más lentamente y, aunque contenido, sigue muy activo.

Según las autoridades canarias, las altas temperaturas y el viento, que tiene rachas de 50 kilómetros por hora, hacen que el fuego actúe de manera imprevisible, con momentos de explosiones y rápida propagación.

El incendio que se declaró anoche en la vecina isla de Tenerife, entre los municipios de El Tanque y Los Silos, alcanzó hoy el nivel 2 de emergencia y ha obligado hasta el momento a desalojar a unas 400 personas.

Las autoridades locales resaltaron las desfavorables condiciones meteorológicas para combatirlo, ya que la temperatura oscila entre los 35 y los 40 grados, la humedad está por debajo del 15 por ciento y hay rachas de viento entre 40 y 60 kilómetros por hora.

Otras provincias españolas también sufren el azote de los incendios forestales, como es el caso del municipio de O Barco de Valdeorras, en Orense (noroeste), donde el fuego ha afectado ya a unas 800 hectáreas.

Medios aéreos y terrestres trabajan en la zona de Saucelle, dentro del Parque Natural de Las Arribes del Duero, un espacio natural protegido situado en el noroeste de la provincia de Salamanca, y en Ger, Girona (noreste), donde las llamas han pasado a una zona de masa forestal empujadas por el viento.

Otros puntos de la geografía española, como la zona del Alto Sil, en León (noroeste) o Bustillo del Monte, en Santander (norte) sufrieron estos días el impacto de las llamas.

En el Burgo de Ebro, Zaragoza (noreste), un incendio declarado la pasada madrugada arrasó 1.000 metros cuadrados de arbustos y monte bajo que los bomberos tardaron dos horas en sofocar.

Igualmente los servicios de extinción de incendios forestales lograron apagar el fuego que se declaró el pasado martes en Figueruela de

Abajo, en la provincia de Zamora (noroeste), que en tres días quemó cerca de 266 hectáreas de pinares y matorral.

Los cuatro fuegos declarados en la tarde del viernes en diversas zonas de la región de Castilla-La Mancha, en el centro del país, se dieron ya por controlados.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé aún temperaturas en torno a los 40 grados en la mayor parte de España para las próximas horas.

Por eso, las autoridades recomiendan seguir medidas concretas para minimizar las incidencias provocadas por el calor y reducir la posibilidad de incendios, como evitar encender fuegos y hogueras en el monte y terrenos próximos.

Solicitan también prestar "especial atención a los cigarrillos encendidos, basuras y las botellas de vidrio que hacen efecto lupa con el sol".

Una combinación de altas temperaturas, déficit de lluvia durante el invierno, el más seco desde 1947, y una velocidad del viento superior a los 30 kilómetros por hora, son los factores de riesgo que se suman en la actual situación de alerta en España. EFE