•   Washington / EFE  |
  •  |
  •  |

La Casa Blanca envió hoy al pueblo iraní sus condolencias por las muertes causadas por los fuertes terremotos que devastaron el sábado parte de la provincia de Azerbaiyán Oriental, en el noroeste de Irán, con un balance de al menos 227 muertos y 1.380 heridos.

"Nuestros pensamientos están con las familias" de las víctimas y "deseamos a los heridos una pronta recuperación", indicó el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, en un comunicado.

"Estamos dispuestos a ofrecer asistencia en este difícil momento", concluyó Carney.

El ministro del Interior, Mostafa Mohamad Nayar, ofreció hoy las cifras de víctimas a la televisión oficial iraní, IRIB, tras concluir las labores de búsqueda y rescate.

Otras fuentes sitúan los muertos entre los 250 y los 300, y consideran que el número puede aumentar, dado el estado crítico de muchos de los alrededor de 2.000 heridos que calculan que se produjeron.

Según el Centro Sismológico de Irán, el primero de los sismos, de 6,2 grados Richter, tuvo lugar ayer a las 12.23 GMT y se sintió con fuerza en la ciudad de Ahar, y el segundo, de 6,0 grados Richter, 11 minutos después, sacudió la población de Varzagan, a unos 38,4 grados de latitud norte y 46,7 grados de longitud este.

Al menos tres países vecinos, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y Pakistán, se han puesto en contacto con las autoridades iraníes para manifestarles su pésame y solidaridad, y ofrecerles la ayuda humanitaria que esté en sus manos para hacer frente a la situación.

La mayor parte del territorio de Irán, incluido Teherán, la capital, una ciudad de 14 millones de habitantes, se encuentra en una zona de constantes movimientos telúricos que han ocasionado decenas de miles de muertos en las últimas décadas.