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El sujeto en el cubículo de al lado está quejándose al teléfono. Del otro lado de la habitación, alguien empieza a maldecir en voz alta a una máquina copiadora atascada.

Los audífonos en el otro extremo de su escritorio lucen repentinamente muy atractivos. ¿A alguien le importará si se aísla en su lista de reproducción de iTunes por un rato?

A algunos empleados les gusta escuchar música cuando encuentran que están perdiendo concentración. También pudieran ponerse los audífonos para escapar de un ambiente que es demasiado ruidoso – o demasiado tranquilo – o para hacer que un trabajo repetitivo cobre más vida.

En términos biológicos, los sonidos melodiosos ayudan a alentar la liberación de dopamina en el área de las recompensas del cerebro, como lo haría comer un manjar, ver algo atractivo u oler un aroma agradable, dijo el doctor Amit Sood, un físico de medicina integrativa de la Clínica Mayo.

La mente de la gente tiende a divagar, “y sabemos que una mente dispersa es infeliz”, dijo Sood. La música puede hacernos regresar al momento presente.

“Lo libera a uno de pensar sólo de una manera”, dijo Teresa Lesiuk, profesora asistente del programa de terapia musical de la Universidad de Miami.

La investigación de Lesiuk se enfoca en cómo la música afecta el desempeño en el lugar de trabajo. En un estudio que involucra a especialistas en tecnología de la información, encontró que quienes escuchaban música completaban sus tareas más rápidamente y proponían mejores ideas que quienes no lo hacían, porque la música mejoraba su estado de ánimo.

“Cuando uno está estresado, podría tomar una decisión más apresuradamente; se tiene un foco de atención muy estrecho”, dijo. “Cuando uno está de un ánimo positivo, es capaz de asumir más opciones”.

Lesiuk encontró que la elección personal de la música era muy importante. Permitió a los participantes en su estudio seleccionar la música que les gustara y escucharla por el tiempo que quisieran. Quienes eran moderadamente capaces en sus puestos se beneficiaron más, mientras que los expertos vieron poco o ningún efecto. Y algunos novatos consideraron a la música un distractor.

Lesiuk también ha encontrado que entre mayor es la persona, menos tiempo pasa escuchando música en el trabajo.

Pocas compañías tienen políticas sobre el escuchar música, dijo Paul Flaharty, un vicepresidente regional de Robert Half Technology, la agencia de colocación de personal. Pero sigue siendo una buena idea verificar con su gerente, aun cuando vea a otros usando audífonos en la oficina.

Dijo que algunos supervisores podrían pensar que los trabajadores que usan audífonos no estaban totalmente comprometidos y estaban bloqueando interacciones importantes “porque están metiéndose en su propio mundo”.

“Si alguien no hace un buen trabajo”, dijo, “entonces puede haber un gerente de contrataciones que diga que todo lo que hacen es escuchar música todo el día y eso está entorpeciendo la productividad”.

Para quienes eligen escuchar música, es mejor establecer límites, porque usar audífonos durante todo un turno puede ser percibido como una grosería por quienes están cerca.

Sood, de la Clínica Mayo, dijo que requieren de 15 minutos a media hora de periodo de escucha para recuperar la concentración. La música sin letra regularmente funciona mejor, dijo.

Daniel Rubin, un columnista de The Philadelphia Inquirer, dijo que ha escuchado jazz y conciertos de piano durante la mayor parte de su carrera periodística de 33 años, pero solo cuando escribe bajo presión de un tiempo límite. Empezó usando un Sony Walkman, pero ahora hace uso del equivalente a 76 días de música en su lista de reproducción de iTunes.

“La persona que tamborilea con las uñas a tres escritorios de distancia y quien tararea al lado de mí me suenan igualmente fuerte y me es difícil bloquearlas”, dijo. Como columnista, trabaja mayormente solo, y la gente en la oficina rara vez necesita acercársele.

Andrew Enders, un abogado y agente de seguros de 28 años de edad en Linglestown, Pensilvania, dijo que él y un compañero de oficina compartían una estación de radio local cuando trabajaban en la oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Dauphin. Apagaban la radio solo cuando hablaban con un cliente, y bajaban el volumen cuando su jefe estaba por ahí.

“Una gran parte de mi personalidad es el lado artístico, y la música me ayuda a equilibrar quien soy como individuo con lo que estoy haciendo en el trabajo”, dijo Enders.