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La Cumbre de los Países No Alineados con representantes de 120 países que culminó el viernes en Teherán rompe un poco el cerco diplomático que Occidente quiere imponer a Irán, aunque sus esfuerzos por mejorar su imagen chocan con su controvertido programa nuclear, aseguran los analistas.

Aunque solo unos 30 jefes de Estado o de gobierno acudieron a la cita, y a pesar de las críticas del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, los dirigentes y los medios iraníes vieron en la Cumbre “el mayor éxito de la historia de Irán”, según publicó ayer sábado un periódico oficial.

Varios medios interpretaron la Cumbre como “una derrota diplomática de Estados Unidos y Occidente” y el comienzo de una nueva era de influencia internacional para el país.

El evento “demostró que Irán todavía tiene amigos e interlocutores a pesar de los esfuerzos internacionales por aislarle”, explica Dina Esfandiary, analista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, IISS, de Londres, en declaraciones a la AFP.

Sin embargo, la publicación durante la Cumbre del último informe de la Agencia Internacional de la Energía, AIEA, fue un recordatorio de que el controvertido programa nuclear de Irán sigue siendo un obstáculo entre el país y parte de la comunidad internacional, que considera que tiene fines bélicos.

Plan de uranio prosigue

El informe confirmó que Teherán sigue desarrollando sus capacidades de enriquecimiento de uranio en violación de seis resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y que las autoridades siguen impidiendo a la agencia de Naciones Unidas verificar que su programa no tiene objetivos militares.

La AIEA reforzó así el mensaje de Ban Ki-moon, que pidió públicamente durante la Cumbre que Irán respete las resoluciones de la ONU si no quiere quedar excluido de la comunidad internacional o incluso arriesgarse a un ataque de Israel o Estados Unidos.

“Tolerancia frente a las críticas”

“A veces las casualidades del calendario cambian el rumbo de las cumbres internacionales”, explica Mark Hibbs, analista de asuntos nucleares en Carnegie Endowment, en referencia al informe de la AIEA.

“Irán dijo en la inauguración de la Cumbre que su programa nuclear pacífico era víctima de una conspiración --de las grandes potencias del Consejo de Seguridad--, un discurso que contradice los hechos, publicados en medio de la Cumbre, y que demuestran que Teherán impidió a la AIEA hacer su trabajo”, recuerda Hibbs.

“Irán sabía que iba a recibir críticas” de sus molestos invitados pero aún así decidió acogerlos por razones de prestigio, dice Dina Esfandiary, porque “consideró que el beneficio de su presencia era superior a los inconvenientes”.

Teherán “destacará sobre todo su tolerancia frente a las críticas y su capacidad para hacer amigos a pesar de las diferencias de opinión”, asegura la experta.

“Al final, la Cumbre dio una imagen positiva de la República Islámica, capaz de acoger a 120 países, y eso puede ayudar a Irán en los grandes temas internacionales”, como su programa nuclear, asegura Mohamad Saleh Sedghian, director del Centro Árabe de Estudios iraníes de Teherán.

No logró objetivo diplomático

El país no consiguió sin embargo convertir el Movimiento de Países No Alineados en un foro de difusión de su diplomacia antioccidental, como era su intención, explica Alireza Nader, analista de Rand Corporation.

“La Cumbre quizás mejore un poco la imagen de Teherán durante algún tiempo pero Irán tiene intereses contradictorios con los demás países no alineados”, explica este analista, y pone como ejemplo la posición egipcia sobre Siria o la decisión de India de reducir sus compras de petróleo iraní para seguir las sanciones estadounidenses.

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