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  • ACAN-EFE

La defensa de la vida "desde la concepción" ha convertido a Costa Rica en el único país de América donde se prohíbe la fecundación in vitro (FIV), sobre lo que a partir de mañana deberá responder ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

Los jueces de este tribunal, cuya sede se ubica precisamente en San José, escucharán el miércoles y jueves, en audiencia pública, a peritos, expertos, representantes de las víctimas y del Estado.

Costa Rica se sentará en el banquillo de los acusados por este tema luego de un largo proceso, que inició hace diez años, cuando varias parejas que sufren infertilidad presentaron una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

La Sala Constitucional de Costa Rica resolvió en el año 2000 que la FIV violaba el derecho a la vida de los embriones fecundados, pues la técnica permitía desechar algunos antes de ser implantados en el útero de la madre.

La Comisión Interamericana, con sede en Washington, dictaminó en 2010 que el Estado costarricense estaba violentando los derechos de estas personas a formar una familia y elevó el caso a la Corte.

El Gobierno de Laura Chinchilla intentó aprobar una legislación interna para regular la técnica, pero el proyecto no prosperó en el Congreso, donde muchos legisladores se oponen a la FIV por razones religiosas.

De hecho, la Iglesia católica y diversos grupos evangélicos, han alzado en los últimos meses su voz y lanzado campañas mediáticas en contra de este procedimiento médico, argumentando que están "defendiendo la vida".