•   San José, Costa Rica  |
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  • EFE

Costarricenses que padecen de infertilidad narraron hoy en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) el sufrimiento que han experimentado debido a la prohibición que mantiene el país a practicar la fecundación in vitro (FIV) desde el año 2000.

Esta decisión, tomada por la Sala Constitucional, llevó este miércoles al país al banquillo de los acusados de la CorteIDH por segunda vez en su historia, y lo mantiene como la única nación americana en donde esta técnica médica no está permitida.

Los jueces interamericanos escucharon el testimonio de dos de las supuestas víctimas, quienes aseguraron que el Estado los obligó a renunciar a la ilusión de ser padres y de formar una familia, violando así sus derechos.

Un testimonio triste
Miguel Mejía, uno de los afectados, contó que debido a un accidente laboral perdió la capacidad de caminar y casi por completo la de procrear, por lo que junto con su esposa desde 1993 intentó adoptar un niño, cosa que no lograron, por lo que en 1997 se interesaron en la fecundación in vitro.

Según Mejía, en un inicio la técnica no dio resultados porque su esposa tenía un problema en el útero, por lo que se sometió a una operación, y cuando ambos estuvieron listos, en 2000, llegó el fallo que prohibió el procedimiento de la fecundación in vitro.

El matrimonio de Mejía terminó, y años después su exesposa volvió a casarse y ahora es madre.

Para el antiguo obrero de la construcción, la imposibilidad de convertirse en padre debido a un mandato del Estado no solo acabó con su matrimonio, sino que afectó toda su vida, pues ese era su gran sueño.

"Antes y ahora nos dicen que por qué éramos tan vanidosos, que por qué no adoptábamos un hijo, pero esa puerta también se nos cerró. Nos quitaron el derecho a ser padres", afirmó Mejía.

Historias similares cuentan cada uno de los demandantes en este caso, que son apoyados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Washington.