•   Argel  |
  •  |
  •  |
  • AFP

El presidente de la Asamblea Nacional argelina, Mohamed Larbi Uld Jelifa, estimó ayer que las consecuencias de la Primavera Árabe, que condujo al derrocamiento de regímenes dictatoriales, corren el riesgo de provocar una situación “peor” de lo que era antes.

“En algunos de estos países, la Primavera (Árabe) se ha transformado en tormenta que augura que la situación no será mejor que la que la precedió, si no es peor”, declaró Uld Jelifa en un discurso durante la apertura de una jornada parlamentaria sobre la democracia.

Estos acontecimientos “dieron pruebas de la madurez del pueblo argelino”, añadió.

Durante la campaña electoral para las legislativas del 10 de mayo, el exprimer ministro Ahmed Uyahia había calificado la Primavera Árabe, de “diluvio” que “colonizó” Irak, “destruyó” Libia, “dividió” Sudán, y hoy “debilita” a Egipto. Unas declaraciones que no pasaron inadvertidas entre los países afectados por la oleada de revueltas populares.

Se curó en salud

Para evitar un contagio de las revoluciones árabes a Argelia, el presidente Abdelaziz Buteflika, en el poder desde 1999, aplicó reformas que permitieron la creación de unos cuarenta partidos políticos, aunque sigue dominando el suyo: el Frente de Liberación Nacional.