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Asif Ali Zardari, el viudo de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto, asumió el martes la presidencia de Pakistán en un momento de ingentes problemas económicos y un resurgimiento de las milicias islámicas.

Zardari, de 53 años, tomó posesión durante una ceremonia breve en el palacio presidencial, recientemente abandonado por Pervez Musharraf tras renunciar el mes pasado en medio de presiones sociales y políticas.

La ceremonia, que contó con la presencia de sus tres hijos y dignatarios que colmaron un salón del palacio, concluyó entre exclamaciones de ''¡Bhutto vive!''

Pero la primera fila de los invitados puso de manifiesto uno de los principales desafíos que enfrentará el nuevo mandatario paquistaní. Allí estaba el presidente de la vecina Afganistán, Hamid Karzai, cuyo gobierno acusa a Pakistán no sólo de no actuar contra los milicianos del Talibán que acampan en la frontera común, sino incluso de estar confabulado con los rebeldes.

''Estamos en el ojo de la tormenta'', dijo Zardari en una conferencia de prensa conjunta con Karzai más adelante el mismo día. ''Considero eso como una oportunidad. Me propongo asumirlo y convertirlo en nuestra fortaleza. Me propongo lograr que el mundo nos acompañe para desarrollar el futuro de Pakistán y también cambiar el futuro de nuestros vecinos''.

Karzai afirmó que la nueva etapa democrática de Pakistán era buen augurio para ambos países y que encontraba elementos en común con Zardari.

''Por cada paso que des en la guerra contra el terrorismo para imponer la paz en ambos países, para brindar la estabilidad a las dos naciones, Afganistán dará muchos, muchos pasos contigo'', agregó.

La asunción de Zardari completa el regreso a Pakistán de un gobierno civil casi nueve años después de que Musharraf, entonces jefe del ejército, tomó el poder en un golpe de estado incruento.

Estados Unidos dependió en gran medida de Musharraf para matar o capturar a los jefes de al-Qaida que organizaron los ataques terroristas del 2001 a Estados Unidos y que huyeron a Afganistán después que la invasión encabezada por los estadounidenses derribó a sus aliados del Talibán.

Sin embargo el Talibán resurgió durante el régimen de Musharraf, y los jefes de al-Qaida Osama bin Laden y Ayman al-Zawahri siguen prófugos, probablemente en algún sitio en la anárquica región fronteriza.

Zardari ha pronunciado declaraciones enérgicas contra el extremismo islámico y el ejército dice que ha matado a centenares de rebeldes en operaciones en varios sectores del noroeste.

El Talibán paquistaní ha respondido con una serie de ataques suicidas, incluyendo uno en la ciudad de Peshawar que dejó 35 muertos el sábado, el mismo día de la elección presidencial por parte de los legisladores.