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  • New York Times

A medio vuelo, el martes, el secretario de prensa itinerante de Mitt Romney caminó hacia la parte posterior del avión del candidato y preguntó en broma a un par de periodistas sentados en la fila de la salida de emergencia si estaban “dispuestos y podían ayudar en caso de una emergencia”.

Bajo las circunstancias, era difícil decir si era una pregunta o una solicitud.

Un estado de ánimo palpablemente pesimista y abiertamente frustrado ha empezado a apoderarse de la campaña de Romney para la presidencia. Bien experimentado en el arte de ir dando tumbos de una crisis de relaciones públicas a la siguiente, su equipo pareció llegar a su límite mientras asimilaba un ubicuo conjunto de videoclips que mostraban a su jefe describiendo con franqueza a casi la mitad de la población del país como “víctimas” dependientes del Gobierno, y diciendo que él “postergaría las cosas” en el mayor desafío de política exterior de las últimas décadas, el proceso de paz palestino-israelí.

En voz baja

Colaboradores de rostro adusto, reconocieron que era un momento inusualmente oscuro, empeorado por la naturaleza auto-infligida y al parecer evitable de la herida.

En conversaciones en voz baja y al margen, algunos de ellos ahora se preguntan si el triunfo aún es posible, y si están entrando en el territorio de la candidatura de McCain y Palin.

Quizá resulte una ansiedad pasajera: Los sondeos nacionales muestran que la contienda sigue siendo cerrada, aun cuando Romney se rezaga en algunos estados indecisos claves.

Sin embargo, un asesor nervioso, al describir el estado de ánimo, dijo que la campaña se estaba volviendo una frase vulgar e impublicable.

Los colaboradores hicieron poco por ocultar su molestia: La noche del lunes, un asistente de Romney maldijo en voz alta mientras trataba de reunir a los reporteros para una conferencia de prensa improvisada en Costa Mesa, California.

El ánimo de Romney

El propio Romney parecía pensativo en el vuelo a primera hora de la mañana del martes, de California a Utah, sentado solo con un cuadernillo blanco y una pluma mientras picoteaba un burrito vegetariano que era su desayuno.

Un colaborador dijo que había cenado solo en su habitación del hotel la noche anterior mientras empezaba a desarrollarse la controversia en torno al video.

La oficina de campaña hizo su mejor esfuerzo por cambiar el tema. En un aeropuerto en Salt Lake City, Kevin Madden, asesor destacado, hizo acercarse a un grupo de reporteros para ver algo en su iPhone. Mostraba un titular en el Drudge Report, favorable a Romney, sobre un sondeo que mostraba lo cerrado de la contienda presidencial.

Horas después, miembros del personal de Romney reunieron a un puñado de reporteros para verlo llevar a cuatro de sus nietos pequeños por una pista hacia su avión para un recorrido.

Pero el video siguió surgiendo de cualquier manera. Cuando se le presionó, Madden ofreció una respuesta implacablemente en línea con el partido a las preguntas sobre el estado de ánimo y la reacción del candidato a la divulgación gota a gota del video del evento de recaudación de fondos por parte de la revista Mother Magazine.

“Enfocados y decididos”

“Seguimos enfocados”, dijo. “Esta es una elección que se enfoca en la economía. Se enfoca en la dirección del país”.

Madden quería ser claro: Pese al video, Romney estaba enfocado, una palabra que usó ocho veces. “Seguimos bastante enfocados y decididos”, dijo, antes de optar por un adjetivo más fuerte. “Muy enfocados y decididos”, dijo.

La oficina de campaña hizo su mejor esfuerzo para frenar los ataques, a partir de la tarde del lunes. Alrededor de las cuatro de la tarde, Garrett Jackson, el colaborador más cercano de Romney, mostró al candidato un video granuloso de la recaudación de fondos en una iPad durante un viaje en auto.

Arruinó el momento: Romney acababa de terminar su primer informe de inteligencia en un edificio local del FBI, un ritual reservado para quienes están a centímetros de la presidencia.

Al minuto siguiente, estaba viéndose pronunciar esas palabras –sobre el “47%” y los “dependientes”– ante un grupo de donantes de campaña ricos en Florida.

Romney y sus asesores rápidamente comprendieron la gravedad del video. Se tomó una decisión: Romney debe ir ante las cámaras de inmediato para explicarse, no vaya a ser que las preguntas sobre el video persistan y opaquen dos días completos de su campaña en una etapa crucial en la elección general.

Mejora el tiempo

Para la tarde del martes, la campaña pareció encontrar el equilibrio: Los colaboradores dentro de las oficinas centrales en Boston de Romney empezaron a destacar su propio video: un clip de 1998 que mostraba a Obama, entonces senador estatal, diciendo que quería que el Gobierno facilitara la distribución de la riqueza. “Realmente creo en la redistribución”, decía Obama en la cinta.

Pronto, Romney estaba en Fox News, su zona de confort televisiva, burlándose del video. Twitter destelló con los colaboradores de Romney llamando la atención del Presidente hacia su selección de palabras.

Repentinamente, el estado de ánimo en el campo de Romney comenzó a mejorar, aunque ligeramente.

Mientras el avión de campaña aterrizaba en Dallas la noche del martes, Romney se acercó al intercomunicador para dar la bienvenida a casa a dos reporteros cuyas familias viven en Texas, uno de CNN, el otro de NBC News.