•   Atmé, Siria  |
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  • AFP

Un jefe rebelde sirio afirmó que el régimen de Bashar al Asad va perdiendo cada vez más terreno en el conflicto armado, en vísperas de una intervención del mediador Lakhdar Brahimi ante el Consejo de Seguridad de la ONU luego de una primera misión en Damasco.

Aún cuando están escasamente equipados frente a la potencia de fuego de las tropas del presidente Bashar al Asad, y a pesar de los incesantes bombardeos contra sus bastiones, los insurgentes tratan de ampliar las zonas bajo su control, sobre todo en el noroeste del país.

“Controlamos la mayor parte del país. En la mayoría de las regiones, los soldados están prisioneros en sus cuarteles”, afirmó a la AFP el coronel rebelde Ahmaed Abdel Wahab, en el poblado de Atmé, cerca de la frontera turca.

Caída es cuestión de meses

“Con o sin ayuda exterior, la caída del régimen es cuestión de meses, no de años”, dijo el coronel afirmando tener bajo su mando una brigada de 850 hombres del Ejército Sirio Libre, ESL.

“Si tuviésemos armas antiaéreas y antitanques eficaces, podríamos lograr ventaja muy rápidamente”, según dijo. “Pero si los países extranjeros no nos dan, aun así venceremos. Solo será más largo”, añadió.

Sus declaraciones no podían ser verificadas de manera independiente debido a las grandes restricciones impuestas por el régimen al desplazamiento de los medios extranjeros.

Bombardeos no cesan

El domingo, la aviación siria bombardeaba varios bastiones rebeldes en el país, entre ellos Homs y Deir Ezor, provocando el derrumbe de edificios, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, OSDH.