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El huracán Ike se fortaleció el miércoles en las aguas cálidas del Golfo de México mientras se dirigía hacia la costa de Texas, donde las autoridades empezaron a evacuar a los primeros de varios millones de residentes que podrían estar en el camino del meteoro.

Ike ascendió a la categoría 2 y es probable que gane aun más fuerza antes de que su vórtice choque contra la costa de Texas el sábado por la mañana.

Las autoridades advirtieron el miércoles a un millón de personas que se alejen de la costa ante la trayectoria de Ike hacia el punto de Texas donde está la mayor concentración de plantas químicas y refinerías del país.

Cuatro condados del sur y este de Houston anunciaron evacuaciones obligatorias o voluntarias, y las autoridades comenzaron a trasladar en autobuses a pacientes débiles o con padecimientos crónicos a San Antonio, a 305 kilómetros (190 millas) de Houston.

Se emitió también una orden de evacuación obligatoria para el extremo este de la Isla de Galveston. No se ordenaron de inmediato evacuaciones en el condado de Harris, que incluye a Houston.

Aproximadamente un millón de personas viven en los condados costeros entre Corpus Christi y Galveston. Adicionalmente, cuatro millones radican en el área de Houston, hacia el norte.

Las autoridades federales prometieron que no verificarán el estatus de inmigración de las personas en las zonas donde se recoja a residentes para ser evacuados ni en los retenes tierra adentro.

Los residentes, sin embargo, parecían escépticos y se teme que haya muchos indocumentados que se negarán a abordar los autobuses e ir a refugios por miedo a ser arrestados y deportados.

El juez del condado de Hidalgo J. D. Salinas dijo que si se ordena una evacuación forzosa, visitarán los barrios de inmigrantes y obligarán a los residentes a abandonar sus casas.

Tras los huracanes Katrina y Gustav, ''hubo muchos inmigrantes que dijeron 'no me voy''', comentó Salinas, presidente del condado en el delta del río Bravo. ''Va a ser difícil''.

''La gente está nerviosa'', afirmó el padre Michael Seifert, un defensor de los derechos de los inmigrantes. ''El mensaje que me dieron es que va a ser un verdadero problema''.

Una razón para ser escépticos es que en mayo pasado, el secretario de Seguridad Interna Michael Chertoff dijo que la Patrulla Fronteriza no haría nada que impidiera una evacuación en caso de huracán.

Sin embargo, cuando el huracán Dolly golpeó el Valle del Río Grande a fines de julio, no se ordenó ninguna evacuación obligatoria y como resultado la Patrulla Fronteriza mantuvo abiertos sus puestos de control. Los agentes detuvieron entonces una camioneta con inmigrantes sin papeles.

Las autoridades del condado de Matagorda, a medio camino entre Houston y Corpus Christi, empezaron una evacuación obligatoria para quienes residen en las zonas costeras. El juez del condado Nate McDonald dijo esperar que la región sea el sitio donde toque tierra el centro de la tormenta.

Previamente, las autoridades estatales y condales solían dejar que la población decidiera por su cuenta si abandonaba el área, hasta que el huracán Rita barrió la costa en el 2005. Ahora, las autoridades condales pueden decretar la evacuación obligatoria.

Los funcionarios de emergencias de Texas decidieron no correr riesgos y empezar a sacar de la zona de Corpus Christi a aquellos residentes con necesidades médicas especiales, quienes estaban siendo trasladados el miércoles en autobús a San Antonio.

El gobierno del estado dijo que destinará un carril en la carretera interestatal 37 con dirección al norte para aquellos que deseen iniciar antes la evacuación.

El gobernador Rick Perry declaró 88 condados costeros como áreas de desastre para comenzar la canalización de ayuda estatal, movilizó a 7.500 miembros de la Guardia Nacional y comenzó los preparativos de una evacuación, adecuando ''autobuses en lugar de bolsas para cadáveres''.

Las escuelas en el área de Corpus Christi cancelaron clases para el jueves y viernes, así como los eventos deportivos para el fin de semana.

Las autoridades texanas recomendaron a los residentes en el posible rumbo de Ike que hagan tres cosas: escuchar los avisos oficiales, estar atentos a los partes meteorológicos y que llenen de combustible el depósito de sus automóviles.

''Tenemos un equipo enfocado al combustible que forma parte de la operación general en Austin'', dijo Allison Castle, vocera del gobernador. ''Ayudan a distribuir combustible en las zonas de huracán. Una de las lecciones que aprendimos de huracanes pasados es que tenemos que tener disponible todo tipo de combustibles''.

A las 5:00 de la tarde de la costa este de Estados Unidos (2100 GMT) Ike seguía siendo una tormenta de categoría dos con vientos cercanos a 160 kph (100 mph).

Se encontraba aproximadamente 1.160 kilómetros (720 millas) al este de Brownsville, Texas, y se movía al noroeste a 13 kph (ocho mph) luego de destrozar casas en Cuba y matar al menos 80 personas en el Caribe.

Sin importar dónde golpee Ike, sus efectos probablemente serán sentidos por cientos de miles, dijo Mark Sloan, coordinador de manejo de emergencias del condado de Harris.

''Es una tormenta muy grande'', señaló Sloan. ''Las bandas (exteriores) cubrirán más de 320 kilómetros (200 millas) desde el centro de ésta, así que tenemos que estar concientes de su tamaño conforme crezca en las próximas 24 a 48 horas y sobre los impactos que tendrá el viernes, sábado y domingo'', agregó.