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Ver infografías: A un voto de la mayoría absolutaObama y Romney frente a frente

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El presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, y su rival republicano, Mitt Romney, se enfrentan el miércoles en el primero de tres debates televisados con miras a las elecciones de noviembre, una prueba de temple, temperamento y brío ante decenas de millones de espectadores.

Los debates televisados, que dan la sensación de un combate por el título de los pesos pesados en el que un desafiante luchador intenta ganar por knock out o por puntos al campeón vigente, son la última y mayor esperanza de Romney para salvar su alicaída campaña.

Pueden ser asimismo un campo minado para el presidente Obama, que intenta conservar la estrecha ventaja que mantiene en los sondeos de intención de voto con miras a obtener un segundo mandato el 6 de noviembre.

Los debates --una instancia habitual en las campañas electorales en Estados Unidos desde que un Richard Nixon con barba de varios días perdió contra un joven John F. Kennedy en 1960-- son una oportunidad para juzgar si los candidatos están a la altura de sus aspiraciones cuando se enfrentan cara a cara.

Candidatos como Romney deben convencer primero a los votantes de que tienen el talento y la disposición que necesita un presidente en un mundo peligroso e incierto, y exhibir una personalidad que no corra el riesgo de crisparse durante los cuatro años que dura su mandato en la Casa Blanca.

Los mandatarios en ejercicio tienen una ventaja, porque, por definición, son vistos como "presidenciales", pero tal como han constatado exlíderes como Gerald Ford y George Bush (padre), un resbalón puede dañar seriamente cualquier campaña electoral.

El gran examen que deberá pasar Romney tal vez sea el de lidiar con un presidente que los sondeos muestran que es confiable y apreciado por una mayoría de electores, sin resultar irrespetuoso ni desdeñoso.

El presidenciable republicano soportó una serie que parecía interminable de debates durante la campaña por las primarias de su partido, pero los eventos con múltiples candidatos no suponen la misma presión que un cara a cara.

Cuanto más simpático trató de caer a lo largo de la campaña tanto menos agradable resultó, sobre todo cuando luchó por mostrar una personalidad que los más próximos a él describen como cálida, afectuosa y divertida.

Las meteduras de pata de Romney

Romney también dejó un reguero de metidas de pata, de modo que Obama probablemente intente acosarlo de forma de arrancarle más comentarios desafortunados.

"Romney deberá ir (a los debates) muy bien preparado, con un guión muy ajustado, con un mensaje contundente", sostiene el veterano asesor demócrata Bob Shrum. "Y luego debe memorizar y ceñirse a ese guión porque no es confiable cuando es espontáneo", agregó.

El mayor desafío de Obama, en cambio, quizás sea que está desentrenado en materia de debates. La última vez que participó en uno fue hace cuatro años contra el entonces candidato republicano, John McCain.

Habitualmente los presidentes son tratados con deferencia y no suelen ser desafiados en público, de modo que Obama deberá estar atento a los golpes directos o las trampas que le pueda tender Romney.

Obama es a veces irritable

En una cadena de televisión hispana el mes pasado Obama pareció irritado cuando se le formularon preguntas filosas, y torpe en algunas respuestas. Lo que sugiere que podría llegar falto de práctica al primer debate del miércoles en Nevada.

Aunque el presidente es famoso por su ostentosa sonrisa, también puede resultar glacial y algunos que lo conocen de cerca alegan que a veces puede parecer arrogante y distante.

Pero durante los debates con McCain, el presidente expuso su conducta serena y los rasgos de su personalidad ganadora, y su dura respuesta en relación con la crisis financiera resultó clave para que ganara la presidencia.

Economía y política

El debate del miércoles versará sobre economía y política doméstica, aunque el presentador y moderador de la cadena PBS, Jim Lehrer, con once debates presidenciales a sus espaldas, tendrá cierta libertad para preguntar sobre otros temas.

De modo que Obama bien podría ser interrogado sobre el manejo por parte de su gobierno del asalto al consulado estadounidense en Bengasi, Libia, el pasado 11 de septiembre, al que Romney definió como la prueba de que la política exterior de Obama se está desmoronando.

"El gobernador Romney es un gran polemista... yo apenas lo hago bien", dijo Obama, minimizando su propia reputación de buen orador cuando aumenta su índice de popularidad en las ya clásicas especulaciones previas a los grandes debates.

Pero la prudencia sobre las expectativas del equipo de campaña de Romney fue repentinamente dejada a un lado por una declaración incendiaria del gobernador republicano de New Jersey, Chris Christie, quien aseguró que "esta carrera se dará vuelta completamente la mañana del jueves", prediciendo una rotunda victoria de Romney en el debate.

Ed Gillespie, principal asesor de Romney, indicó el lunes que su candidato haría del debate un referendo sobre los resultados económicos de la gestión de Obama.