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  • EFE

El primer ministro griego, Antonis Samarás, mostró hoy su confianza "absoluta" en que en un año podrá hablarse del "éxito griego" y que eso será percibido como una señal de que Europa puede superar sus dificultades.

"Algunos piensan que es demasiado optimista, pero no hay nada de malo en eso. Para tener éxito primero debes creer en él", indicó Samarás en el foro "The global conversation", organizado en París para conmemorar el 125 aniversario del diario "International Herald Tribune".

El representante griego se mostró confiado en que Europa superará la actual crisis y saldrá de ella más competitiva, y subrayó además que la recuperación de la competitividad es una de las claves para preservar la unión del continente.

Samarás explicó que su país está intentando solucionar los errores del pasado y al mismo tiempo evitar que las medidas necesarias para acabar con puntos como la inercia burocrática o la evasión fiscal acaben provocando la desestructuración de la sociedad.

Para el primer ministro, maximizar la eficacia de los planes de ajuste y preservar las instituciones democráticas requieren en primer lugar decirle a la gente la verdad "sin juegos políticos o partisanos".

Lanzar algo de luz al final del túnel, construir el mayor consenso social y político posible y no caer en el "automatismo económico", que lleve a aplicar lo contrario de lo que se ha hecho en el pasado, fueron otras de sus recetas.

"El automatismo económico no funciona en un entorno de crisis", indicó Samarás, para quien la competitividad es "una prerrogativa política para que la sociedad prospere" y un requisito para la integración europea.

El primer ministro especificó también que la capacidad de competir exige reglas democráticas y no la aplicación de la "ley de la selva", y advirtió de que la salida de su país de la eurozona no es la solución para recuperarla.

"Algunos pueden preguntarse que por qué Grecia no sale si la competitividad es el principal objetivo. Pero descartamos la perspectiva de salir. No es una posibilidad, sería una catástrofe total", indicó en su discurso de apertura, donde advirtió de las consecuencias de llevar a cabo un paso de ese tipo.

A su juicio, si uno de los miembros de la zona euro la abandonara "los mercados se centrarían en el siguiente más débil, lo que podría resultar fatal para muchos", concluyó al considerar que una eventual salida de Grecia dejaría a Europa "menos unida".