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  • El País Internacional

El primer debate presidencial de las elecciones 2012 pertenecía a la órbita de la política doméstica y se centró en su esencia en economía. A lo largo de 90 minutos, los dos candidatos, el demócrata Barack Obama y el republicano Mitt Romney —a la ofensiva durante la hora y media— se dedicaron, con mayor fortuna —Romney— o menor —Obama—, a defender sus propuestas para reactivar la maltrecha economía del país, con una cifra de paro del 8.1% a la espera de la que resulte del mes de septiembre que se conocerá el viernes.

Romney tomó el turno de palabra para decir que no recortaría los impuestos a los ricos si ganaba las elecciones y aprovechó para explicar los cinco puntos de su programa económico y marcar diferencias con Obama. “América debe ser un buen lugar para crear empresas. Estamos en un camino que no ha tenido éxito hasta ahora”, dijo, para declarar a continuación que su intención como presidente era abrir nuevas vías comerciales “sobre todo con Latinoamérica”. Lograr equilibrar el presupuesto y sacar de la crisis a los pequeños empresarios fue otro de los anuncios de la noche hechos por Romney.

Lo mejor de Obama

El presidente tuvo su mejor —si no única— frase de la noche al decir que quedaba “mucho trabajo por hacer” pero que no se trataba tanto de hacia dónde se iba como “hacia dónde vamos”. “Nos va mejor a todos cuando le va mejor a la clase media”, dijo el presidente en referencia a su iniciativa de hace cuatro años de bajar los impuestos a ese sector de la población.

“Estas son unas elecciones importantes y estoy preocupado por América”, le respondió Romney. “No tengo duda de que si Obama sale reelegido seguiremos viendo el mismo nivel de desempleo. Yo crearé 12 millones de puestos de trabajo y las familias tendrán más ingresos. Con Obama verán que el coste sanitario es superior. Yo lo reduciré”.

Mientras que Obama se refería a “la clase media”, Romney hablaba de “ingresos medios. En ningún momento el presidente utilizó el ya conocido como vídeo del 47% para atacar a su oponente.

El agresivo Romney

El aspirante republicano calificó a continuación de “inmoral” el endeudamiento de EU mientras que Obama se defendía —así estuvo toda la noche, a la zaga de un agresivo y seguro de sí mismo Romney— criticando las ideas no expuestas de su rival para bajar esa cifra. “No funcionará”, dijo Obama. “No funcionará sin gravar a las clases medias”. Según el presidente, que a veces parecía más el profesor de Harvard que el líder cautivador de los mítines, “las matemáticas y el sentido común” dejaban claro que las tesis de Romney no solo no crearán empleo sino que forzarán “graves recortes en educación” y, de nuevo, aumentar “las cargas” a la clase media.

Sin citar al anterior presidente por su nombre, Obama dejó caer que la precaria situación de EU se debía a la herencia funesta de “dos guerras” y “una grave crisis económica” no conocida desde los años de la Gran Depresión.